Del negacionismo ante el cambio climático al terraplanismo, las corrientes que desafían el consenso científico
Cuando la humanidad ha logrado avances como la inteligencia artificial generalizada, la edición genética o las misiones tripuladas a Marte, resulta paradójico que movimientos como el terraplanismo, el negacionismo climático o el rechazo a las vacunas sigan ganando adeptos. Estas corrientes, aunque minoritarias, no son marginales: según un estudio, alrededor del 10% de la población en países occidentales simpatiza con al menos una teoría anticientífica.