La provincia de Orense lleva días siendo la zona cero de los incendios en Galicia y este martes se convirtió en la protagonista de una alerta nivel dos decretada a causa de una ola de fuegos «anómala» que ya suma más de 5.000 hectáreas calcinadas según las últimas estimaciones de la Xunta. Con cinco fuegos activos en esta provincia, la medida implica una «mayor agilidad» de medios y recursos de la Comunidad y del resto de administraciones para este territorio determinado, con el que el fuego se está cebando debido a las altas temperaturas y a la escasez de precipitaciones, con una sequía prolongada durante dos meses y lluvias por debajo de la media de los últimos treinta años . En la práctica, la emergencia nivel dos implica la «reducción de la burocracia» frente a las solicitudes de movilización de recursos, la ampliación del horario laboral del personal y la agilización de los trámites con las diferentes administraciones, especialmente con la Unidad Militar de Emergencias (UME). También supone que todas las miradas están puestas en unos incendios que, en su gran parte y atendiendo a los focos de iniciación, parecen haber sido intencionados. Sobre la actividad incendiaria que amenaza al monte gallego desde hace dos semanas, la conselleira do Medio Rural, María José Gómez, cifró en «alrededor de 40 ó 50», el número de incendios forestales que se declaran al cabo del día en Galicia. La gravedad de la situación que se vive en la Comunidad, con especial incidencia en la provincia interior, obligó a decretar una medida que no se empleaba desde la gran ola de fuegos de 2017. Por dimensión y superficie quemada, el fuego de Chandrexa de Queixa, que ya ha calcinado 3.600 hectáreas desde su inicio el viernes a las 15.51 horas, es el más grande de los actualmente activos y el de mayor dimensión ocurrido en todo el año en Galicia. Aún sin control en la noche de este martes, y con dos focos, en él trabajan, por parte de Medio Rural, 15 técnicos, 58 agentes, 87 brigadas, 48 motobombas, 9 palas, 6 unidades técnicas de apoyo, 13 helicópteros y 14 aviones. Asimismo, efectivos de la UME colaboran en él desde la madrugada del martes. Este fuego afecta al macizo central de Orense, provincia donde permanecen sin extinguir otros cuatro incendios más: en Maceda, en la parroquia de Santiso (500 hectáreas ardidas) sigue quemando el monte un foco que se reactivó al mediodía debido a las altas temperaturas y el viento. También estaba sin controlar el fuego que afecta a Oímbra, parroquia de A Granxa, con 80 hectáreas quemadas. En igual situación está desde las 09.42 horas de ayer el incendio de A Mezquita, parroquia da Esculqueira, que según las últimas estimaciones provisionales quemó 100 hectáreas de monte. También activo y a espera de que se estabilizase se mantenía el incendio de la parroquia de Seixalbo, en Orense concello, que evoluciona favorablemente y afecta a una superficie de 50 hectáreas. En esta provincia, además, se cuentan hasta seis incendios más con categoría de controlados o estabilizados, que los medios se afanan por refrescar y dar por extinguidos para evitar que se conviertan en una nueva amenaza. Fuera de esta provincia, el listado facilitado por Medio Rural al término de la jornada de este martes indicaba que está activo desde las 23.37 del lunes un incendio en Samos (Lugo), que según las últimas estimaciones provisionales, afecta alrededor de las 200 hectáreas de monte. Permanecen, además, controlados los fuegos de Monfero (La Coruña), que quema cinco hectáreas desde la tarde del domingo; A Fonsagrada (Lugo), que calcina 150 hectáreas y A Estrada, parroquia de Souto, con una dimensión de 20 hectáreas. En la provincia de Pontevedra preocupa el fuego que desde las 14.32 horas amenaza el municipio pontevedrés de Dozón , parroquia do Castro, y que afecta una superficie estimada de 100 hectáreas. En este incendio se decretó el nivel dos de emergencia como medida preventiva por su proximidad al núcleo de población do Castro. Para a su extinción se movilizaron 3 técnicos, 11 brigadas, 15 motobombas, 1 pala, 3 helicópteros y dos aviones. En la provincia de La Coruña, la que más notó el descenso de las temperaturas, no había ningún foco activo a última hora de la tarde de ayer. Desde el Centro de coordinación Operativa (CECOP), al que se desplazó por la tarde, el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, deseó la recuperación de los tres brigadistas hospitalizados y recordó que «intentaremos dar con todos aquellos que están provocando los incendios y que están obligando al desalojo y confinamiento de muchas personas». «La mayoría de los fuegos tienen la mano de los incendiarios detrás» insistió ante un parte meteorológico que no invita al optimismo.