Cuando viajamos, ya sea para vivir una temporada en otro país o simplemente para pasar unos días de vacaciones, las diferencias culturales suelen convertirse en una fuente de sorpresa. Los llamados choques culturales pueden ser pequeños gestos, costumbres arraigadas o incluso maneras de entender el tiempo y el ocio. A menudo, esas diferencias pueden parecernos extrañas , incluso escandalosas, o por el contrario, fascinarnos . Y en España , uno de esos rasgos que más llaman la atención a los visitantes, es la manera en la que los ciudadanos ocupan las plazas, las terrazas y los bares, transformándolos en auténticos centros de reunión social . En muchos países, salir de casa para ver a los amigos suele implicar organizar un plan concreto: reservar en un restaurante, asistir a un evento o incluso desplazarse a grandes centros comerciales. Pero en España, basta con bajar a la plaza o entrar en el bar de la esquina para compartir una agradable conversación en buena compañía . Esa costumbre tan nuestra, tan sencilla y a la vez tan cargada de significado social, resulta muchas veces sorprendente para quienes no están habituados a ella. Y precisamente eso le ha ocurrido a un turista estadounidense que, durante sus vacaciones en Andalucía, ha vivido una experiencia que le ha dejado sin palabras. En un vídeo que se ha vuelto viral en redes sociales, Kade Robs, un viajero estadounidense que se encuentra de visita en España, ha querido retratar una escena que, para él, resulta excepcional . En las imágenes, grabadas en la plaza Altamirano, en Marbella, se puede ver al estadounidense fascinado por el ambiente del lugar . Tanto que, con el teléfono en la mano y apuntando hacia las terrazas llenas de gente, exclama sin dudar: «España es increíble». La grabación muestra al visitante mientras pasea por esta céntrica plaza marbellí, uno de esos lugares donde la vida transcurre entre charlas al aire libre, risas y copas servidas en las mesas. Para un español, la estampa puede parecer la más normal del mundo: familias con niños corriendo por la plaza, grupos de amigos disfrutando de una caña, parejas que se detienen a tomar un café antes de continuar su paseo... Pero para el estadounidense, acostumbrado a otro tipo de dinámicas sociales , se trata de algo extraordinario. «Nunca encontrarías esto en Estados Unidos, nunca, en ningún sitio», afirma con rotundidad mientras muestra el lugar repleto de vida. En su país, explica, es raro ver a tanta gente reunida en espacios públicos simplemente para compartir un rato de conversación, sin necesidad de un gran evento como excusa. Tras la afirmación, el visitante continúa mostrando el lugar intentando captar cada detalle del ambiente: las mesas llenas, las luces que iluminan la fachada blanca de las casas andaluzas, el murmullo de las conversaciones. Y mientras lo hace, señala con admiración: «Increíble». Lo curioso de la escena no es solo la reacción del turista, sino el espejo que coloca frente a los propios españoles. Lo que para nosotros resulta rutinario , casi invisible en el día a día, es visto desde fuera como una auténtica joya cultural . La capacidad de transformar una plaza en un salón compartido, de hacer de la calle un espacio de encuentro y no solo de tránsito, es algo que marca la diferencia respecto a otras sociedades. Marbella, como muchas ciudades del sur, conserva esa tradición de vivir 'hacia afuera', de llenar plazas y terrazas con conversaciones interminables. Y es precisamente esa esencia la que maravilla a todo aquel que decide pasear por nuestras calles.