La historia del logo de Citroën es un viaje a través del tiempo
Todo comenzó en 1900, cuando André Citroën se inspiró en los engranajes en forma de espiga que observó en los molinos de Polonia. El joven ingeniero francés supo ver sus ventajas para todo tipo de aplicaciones industriales, al asegurar un funcionamiento suave y silencioso y una mayor durabilidad. Compró la patente y, en 1913, empezó a fabricarlos en acero en el Quai de Grenelle de París.