El final del reinado de Isabel II
Hacia 1848 resultaba evidente que el partido progresista encontraba mayores beneficios en su cercanía al ejército y a la Corona que en el apoyo de las masas. De este modo, los progresistas se fueron alejando de la herencia radical de 1812. El diputado sevillano Rivero, junto con un nuevo grupo político —los demócratas—, trató de corregir ese rumbo.