Lo que nadie te cuenta sobre dejar el bótox ¿qué le pasa a tu piel?
En la batalla contra las arrugas,
el bótox se ha convertido en uno de los tratamientos estéticos más
populares. Su efecto de paralizar temporalmente los músculos faciales ofrece un
rostro más liso y juvenil. El efecto de este tratamiento hace que las arrugas desaparezcan
al igual que las líneas de expresión. Pero ¿qué ocurre cuando decides dejar de
aplicarlo? ¿Hay efecto rebote?
El regreso de la expresión natural
Al dejar de usar los tratamientos de bótox, sus efectos
desaparecen gradualmente. Los músculos faciales recuperan poco a poco su
movilidad. El resultado es la reaparición de esas líneas de expresión
que habían desaparecido con el bótox. No se trata de un efecto rebote, aunque
muchos lo crean, ya que simplemente nuestra piel volverá a su estado natural.
Por lo tanto, el proceso natural de envejecimiento regresa. Según el Dr. Allen
Foulad, especialista en cirugía facial:
Una vez que el bótox deja de hacer efecto, simplemente permites que el envejecimiento siga su curso.
Por lo tanto, si estás empleando el bótox, no es necesario
reducir las dosis progresivamente ni seguir un protocolo de retirada. Puedes
dejarlo de golpe sin consecuencias adversas. Tu piel volverá al punto de partida
natural.
¿La piel se ve peor al dejar el bótox?
Una de las preocupaciones más comunes es si la piel se verá
“peor” tras abandonar el tratamiento. La respuesta es no. Lo que ocurre es que,
tras meses de ver un rostro más liso, el contraste al recuperar la
movilidad puede hacer que las arrugas parezcan más marcadas. Y ya no te
cuento si hablamos de años de tratamiento. Pero en realidad, son las mismas que
habrías tenido sin haber usado bótox.
Además, no hay evidencia de que el bótox acelere el
envejecimiento. Lo que sí puede ocurrir, en casos de uso prolongado y en dosis
altas, es una leve atrofia muscular.
La administración repetida de toxina botulínica tipo A puede originar atrofia muscular a largo plazo, aunque se desconoce la frecuencia de este efecto. Para algunos pacientes este efecto secundario podría no resultar relevante, incluso podría ser un resultado deseado en algunos tratamientos.
¿Por qué algunas personas deciden dejarlo?
Los motivos para abandonar el bótox son variados.
Hay quienes no consiguen los resultados esperados y lo dejan. Otros evalúan el
coste, entre 300 y 600 euros por sesión, y no les compensa su duración (de 3 a
6 meses). Incluso hay quien desea volver su estado natural, con sus propias
expresiones, sobre todo con cambios personales y de autoaceptación de uno
mismo.
Otro factor importante que hace que las personas abandonen
el bótox es una mala técnica. Ya que ante una mala aplicación nos
podemos encontrar con asimetrías, rigidez e incluso compensaciones musculares
que terminan probando más arrugas en zonas no tratadas. Por ello, es tan
importante contar con especialistas certificados que nos aseguren una correcta
aplicación del tratamiento.
Alternativas al bótox
El bótox es tentador por lo que ofrece, pero no todo el
mundo quiere enfrentarse a este tipo de tratamiento más invasivo. Pero por
suerte, tenemos otras alternativas que también nos permiten mejorar la
apariencia de la piel, sin recurrir a la aguja. Por ejemplo: la
microdermoabrasión, los peelings
químicos o la terapia de láser pueden ofrecernos buenos resultados sin
recurrir a paralizar nuestra expresión.
De hecho, una buena rutina de cuidado facial es el pilar
para conseguir una piel bonita y joven más tiempo. Eligiendo productos
apropiados, apostando por la protección solar y con una alimentación
equilibrada el paso del tiempo jugará un poco a nuestro favor. El cuidado
continuo y la prevención es la mejor herramienta, aunque requiere constancia.