He desconectado, he descansado, he tomado el sol… ¿y ahora qué hago con mi piel?
Las vacaciones son maravillosas: sol, playa, terraceo, noches largas y cero preocupaciones. Pero mientras una desconecta, la piel ha estado trabajando a jornada completa: defendiendo, reparando y sobreviviendo al cóctel veraniego de sol, cloro, sal, calor y deshidratación.