España ocupa un lugar paradójico en el tablero europeo. Aunque acumula ya más de tres años creciendo a un ritmo superior al del resto de países de la Unión Europea, cuenta con las tasas de desempleo más elevadas del continente , con cifras que casi duplican la media comunitaria. La deuda pública sigue superando el 100% del PIB y la presión fiscal se sitúa en niveles que generan un constante debate entre partidos políticos, empresarios y trabajadores. En este escenario, no es de extrañar que surjan voces que reclamen un gran cambio para transformar el rumbo del país . Una de ellas es la del abogado Jesús Bejar, que no ha dudado en enumerar lo que, a su juicio, son las «seis medidas para que España fuera un país puntero y no un país de pandereta» . La primera de sus medidas apunta a uno de los temas más polémicos de los últimos años: la ocupación ilegal de viviendas . Según su visión, el derecho a la propiedad privada debería blindarse de manera mucho más efectiva. «Si un inquilino no te paga o si se cuela un ocupa en tu vivienda en treinta días fuera, a la calle, sin excusas», sentencia, convencido de que la actual lentitud judicial fomenta el aumento de los casos . La segunda medida se dirige a los trabajadores por cuenta propia , uno de los colectivos más castigados en España. «Si se crea empleo, cuota cero. Un incentivo real a la creación de empleo y al emprendimiento», sentencia. A su juicio, liberar de cargas fiscales a quienes contraten supondría una inyección directa de dinamismo en el tejido productivo. En tercer lugar, el abogado se adentra en un terreno especialmente delicado: la normativa laboral . Propone el «despido libre, pero con una indemnización clara, rápida y sin pleitos». A su entender, un sistema sencillo , sin litigios interminables, beneficiaría tanto a empresarios como a trabajadores . «Cuando una empresa quiera desprenderse de un trabajador por cualquier motivo puede hacerlo pagando una indemnización que así se haya previsto, sin más complicaciones», sostiene, subrayando la necesidad de seguridad jurídica y agilidad. El cuarto pilar de su propuesta tiene que ver con la gestión de las bajas médicas , un aspecto que suele ser fuente de fricciones entre empresas y empleados. «Sin ningún problema, lo paga el Estado. Automáticamente se suspende el contrato y a partir de ahí el Estado paga toda la prestación del trabajador, todos los costes de seguridad social y cuando se le dé el alta, vuelve a la empresa», manifiesta. Con ello, defiende que se eliminaría la carga económica sobre las empresas y se reforzaría la cobertura a los ciudadanos . El abogado también señala a la clase política como parte esencial de la ecuación. «Quinta, ¿políticos?», plantea con ironía, antes de aclarar su propuesta: «Un tope para asesores y cargos de confianza, basta de colocar a cuantos amiguetes se quiera, que luego decimos que no tenemos dinero para sanidad ni educación». Finalmente, el abogado indica la medida que considera más decisiva: la fiscalidad . «Fiscalidad como en Irlanda, vamos a atraer a las grandes empresas a España a pagar impuestos, que no hace tanto años a Irlanda la iban a rescatar igual que a España, que a Grecia, que a Portugal… y ahora es la cabeza de Europa, todas las empresas quieren ir allí. Google, Amazon… todas quieren situarse allí», apunta, señalando que España debería replicar el modelo irlandés para convertirse en imán del capital extranjero: «Vamos a hacer lo mismo en España y atraer todo el capital extranjero aquí, a que tributen aquí». «Por poco que sea, será mucho para todos nosotros», añade. «Y esto no es populismo, no es una crítica a ningún gobierno… No es más que sentido común», matiza, convencido de que sus propuestas se basan en la lógica económica más elemental. «Vamos a hacer un país eficiente, un país emprendedor y un país que incentive crear puestos de trabajo y generar riqueza para todos», concluye.