Algunos nuevos « suplementos » que se cobran en los bares suscitan rechazo entre los internautas, en general, y de esta nueva dinámica se han hecho eco algunos influencers en los últimos días. Uno de ellos, el valenciano Jesús Soriano , ha recopilado varios casos, mientras que @iuristoteles, ha ofrecido un repaso legal sobre posibles excesos. Quizá el más llamativo, por el importe global de la factura, es el de una fiesta de cumpleaños por un importe total de 697 euros , en el que se incluyen 27,5 por el corte de la tarta , que habían traído los comensales. «Sin haberles preavisado de ese extra, ¿lo veis correcto o no?», lanza Soriano. En el hilo de reacciones, se pone el foco además en otros precios que muchos consideran desorbitados, como cuatro euros por un botellín de agua, cinco por una coca-cola, doce una copa de sangría. «Consumiendo 600 euros me parece excesivo cobrar el corte de tarta, pero aún así deberían avisar cuando se hace la reserva porque no es algo que todos conozcamos», opina uno, en la línea de otros que incluso pronostican la reacción posterior. «A ver, cobrar 27 eurazos por corte de tarta de un ticket de 700 euros es no tener ni puñetera idea de cómo dar servicio a unos clientes que seguramente se sientan estafados, que no volverán y que te den una mal reseña; a ver si merece la pena ese importe...» No obstante, también hay quien lo ve justificado al hacer la cuenta de que cada corte de una ración del postre sale a 2,5 euros y, además, compensa que no hayan consumido postre en el establecimiento de Ibiza. Soriano lanza a sus seguidores otro caso típico y similar a otros que ya han saltado a redes en otras ocasiones: el precio añadido a un café por servirlo con hielo . En total, 11,8 euros por dos de estas consumiciones en Mallorca. En cambio, aquí las opiniones si no justifican tajantemente, si que apuntan al contexto para dar a entender que resulta habitual en esta isla, por la carestía de todo y porque dudan sobre si se trata en realidad de una copa con café y una bola de helado . Obviamente, no sería la misma tarifa. Otro tuitero tocayo del influencer valenciano ( @JesusMalaga ) ha puesto sobre la mesa de debate otra sorpresa en la factura de un bar: «Primera vez que me cobran un euro por un grisini de cortesía (que ni había pedido ni consumido) en un italiano...» Aunque sólo eran dos euros por dos piezas de este pan de tipo colín, las reacciones en X desatan una oleada de críticas a esa práctica poco ética de servir un abrebocas nada más sentarse a la mesa, que la mayoría considera obsequio de la casa, y luego añadirlo al resto del pedido. De hecho, muchos recomiendan precisamente eso: preguntar si es gratis o se paga y, en este último caso, pedir que lo retiren . Aparte de compartir algunos de estos casos verídicos de «suplementos», @iuristoteles ofrece referencias legales para evaluar si resultan lícitos o no: «Conoce tus derechos y evita que te estafen». En este listado, recuerda que «es obligatorio que sirvan agua del grifo de manera gratuita, no pueden decir 'sólo tenemos botellas'», si bien cobrar por el hielo sí entra dentro de la legalidad «aunque parezca abusivo», siempre que se especifique «de manera clara, comprensible ya anticipada ». No tener carta física «está en el limbo» y han ido desapareciendo desde la pandemia, sustituidas por los códigos QR. En su opinión, debería ser obligatorio pensando en gente mayor, que no maneja móviles o tiene discapacidad o dificultad sensorial. Igualmente, no existe una claridad en la legislación acerca de cobrar por usar el baño sin ser cliente (en Castilla-León se permite restringir el acceso, por ejemplo) o por el cubierto o servicio. Por contra, sí está perfectamente estipulado que se puede exigir una cantidad por reservar una mesa (dado que muchos luego no acuden) y no se permite añadir el IVA aparte , debe estar ya incluido en el precio anunciado.