Así puedes crear tu paleta de colores y dejar de acumular ropa que no combina
Seguro que te ha pasado: compras una prenda preciosa pero
cuando llegas a casa no combina con nada. Ahí es donde entra en juego la paleta de colores. Tener claros los tonos que forman la base de tu armario te ayuda a sacar
más partido a lo que ya tienes, comprar con cabeza y evitar acumulación
innecesaria.
La idea no es limitarse, sino crear un “idioma común” en tu
armario para que las prendas se entiendan entre sí y cualquier combinación
funcione.
Paso 1: elige tus colores neutros
Los neutros son el cimiento. Aquí entran el blanco, el
negro, el beige, el gris y el azul marino. No necesitas todos: basta con
escoger dos o tres que se adapten a tu estilo y con los que te sientas cómoda.
- Si
prefieres un aire elegante: negro, gris y blanco.
- Si
te gustan los tonos cálidos: beige, crudo y marrón chocolate.
- Si
lo tuyo es lo marinero: blanco, azul marino y denim.
Paso 2: añade dos o tres colores acento
Aquí es donde entra la parte divertida. Los acentos son esos tonos que aportan
personalidad y marcan la diferencia. Pueden estar en cazadoras, jerseys,
bolsos, pañuelos o zapatos.
Este otoño, el burdeos y el marrón chocolate son
los que más verás en las colecciones: elegantes y sofisticados. El verde caqui también tiene mucho protagonismo y combina a la perfección con
neutros como beige o crudo. El rojo clásico, por su parte, es un acento
atemporal que siempre aporta carácter, incluso en pequeñas dosis. Y si buscas
un matiz más cálido, el mostaza es perfecto porque añade luminosidad.
Lo ideal es repetirlos varias veces en distintas prendas o
accesorios para que tu armario tenga un hilo conductor.
Paso 3: incorpora un color tendencia con moderación
Las modas cambian y es normal querer probar lo que se lleva.
La clave está en hacerlo en pequeñas dosis: un bolso, unas bailarinas o un pañuelo
en el color de temporada bastan para actualizar tu armario sin romper la
armonía de tu paleta.
Ejemplos de paletas que funcionan
- Minimal
y atemporal: blanco + negro + gris, con toques de rojo.
- Cálida
y otoñal: beige + marrón chocolate + verde oliva, con acentos burdeos.
- Fresca
y luminosa: crudo + azul marino + denim, con un toque mostaza.
Lo importante no es copiar una fórmula exacta, sino adaptar
la idea a tu estilo de vida.
La clave está en la repetición
Cuando repites una gama de tonos en varias prendas, tu
armario se convierte en un armario cápsula sin darte cuenta. Vestir por la
mañana es más fácil porque todo combina con todo y además reduces las
compras impulsivas de cosas que luego no encajan.
Crear tu paleta de colores no significa renunciar a la
variedad, sino aprender a organizar los tonos de tu armario para que se
entiendan entre sí. Empieza con tres neutros, suma un par de acentos y juega
con algún color de temporada. Verás cómo tu armario se vuelve mucho más
coherente y vestirte cada día resulta mucho más fácil.