Por qué amamos “Orgullo y Prejuicio”
Jane Austen tenía veinte años cuando comenzó a redactar los primeros pasajes de la novela que, siglos después, constituiría un clásico de la literatura angloparlante. A pulso, en cuadernos simples y en la habitación que compartía con su hermana, se labraba la historia de Elizabeth Bennet y Mister Darcy. Una joven que se negaba a aceptar un destino guiado por los designios de género de la época y un peculiar y reservado hombre de la alta alcurnia que formaron uno de los romances más icónicos de la cultura pop.
Este 2025, casi 230 años después, la consistencia de “Orgullo y Prejuicio” continúa encantando a las masas. Esta vez, a través de una adaptación cinematográfica dirigida por Joe Wright y cuya sensibilidad, a dos décadas de su primer estreno en los cines, retorna a las salas de nuestro país con funciones conmemorativas que dejan en evidencia, una vez más, la trascendencia de la pluma de una mujer adelantada a su tiempo.
“Wright es un muy buen director. De hecho, nosotras le hicimos una retrospectiva en FEMCINE porque es alguien a quien le interesan particularmente los personajes femeninos“, valoró la periodista, académica y directora de la Radio UNIACC, Antonella Estévez. “Hay una cosa que a mí me encanta de su versión de ‘Orgullo y Prejuicio‘, y es que él le da un tipo de propuesta cinematográfica muy contemporánea”.
Sobre esos detalles propios del lenguaje audiovisual, Estévez —también fundadora de proyectos como CineChile— destacó, por ejemplo, el uso de “planos secuencias en los bailes. Hay una cámara que es muy liviana y que se mueve con los personajes. Hay una subjetividad que está muy presente en la película, y eso le da un movimiento, una liviandad en términos cinematográficos que hace que para el público sea muy accesible”.
“Orgullo y Prejuicio”, película de Joe Wright.
“Además, la banda sonora es una cosa preciosa, está muy bien hecho el casting y está muy bien dirigido el elenco. Es una historia muy clásica, pero contada de una manera muy contemporánea para su momento, lo que la hace una gran película, finalmente. Tienes un buen material a ambos niveles, de forma y de fondo. Es un filme que se sigue viendo y se sigue viendo muy bien”, valoró la periodista.
Una mirada que es compartida por la crítica de cine y series, Sol Márquez, y que se complementa con los detalles a nivel narrativo que son propios de la narración construida por Austen. “Tiene que ver con la idea de contar la historia desde una mirada un poco más cínica, y no comprarse el cuento de que el amor todo lo puede y lo va a solucionar, que creo que es una herencia que quedó muy fuerte al pensar en nuevas adaptaciones de películas que hemos visto muchas veces, como ‘Mujercitas‘”, puntualizó.
“Estoy pensando en lo que hace Greta Gerwig, de darle dignidad al personaje de Amy es su monólogo, con esta idea de ‘no me digas que el amor todo lo puede, no me digas que como mujer tengo derechos porque no es verdad, y no me digas que el matrimonio no es una transacción’. La película plantea que uno puede tener una mirada crítica anclada, además, en saber o empezar a aprender cómo funciona el mundo y entender, al mismo tiempo, a este personaje de la señora Bennet, que a uno le puede parecer absolutamente despreciable cuando dice ‘si tienes puras hijas mujeres dime si no harías lo mismo que estoy haciendo yo'”, complementó la crítica.
“Son de una familia que tuvo dinero en algún momento, pero que ya no lo tienen, y donde su única manera de sobrevivir es poder casarse bien. Algo que también pasa con el monólogo de la amiga de Elizabeth, cuando le dice ‘voy a casarme porque es la mejor opción, no puedo seguir para siempre con mis padres, es la mejor alternativa que tengo’. Es salir del relato puramente romántico y, al mismo tiempo, cuestionar el que nos habla del punto de vista de Elizabeth, de ‘yo voy a hacer lo que quiero y puedo dominar el mundo, y puedo conquistarlo tomando mis propias decisiones’, porque la sociedad no funcionaba de esa manera”, sumó Márquez.
Equilibrio entre miradas que, además, realza con mayor potencia la profunda lectura de género que subyace no solo a la novela de Austen, sino igualmente a la propuesta dirigida por Wright.
Un refugio cinematográfico
Por todo esto es que “Orgullo y Prejuicio” se ha posicionado en el mundo pop como una película que continúa encantando a las audiencias, especialmente a las femeninas. Lo anterior, precisamente, por su presentación de una historia romántica que quiebra varios de los cánones sociales impuestos al género y que se hace carne en una protagonista con múltiples capas.
“El personaje de Lizzie siempre es tan interesante porque es una mujer que es fiel a sí misma, que entiende perfectamente cuáles son los límites que una mujer de su época y de su clase tiene. Pero, al mismo tiempo, entiende que la única manera de sobrevivir, es decir, de ser relativamente feliz en esos límites, es esa fidelidad a sí misma. Y bueno, cuenta con el apoyo de su papá para eso, cosa que es muy importante”, explicó Estévez.
“Y también está disponible para decir ‘okey, yo no voy a vivir una vida con grandes privilegios porque no estoy disponible para perderme a mí misma por tenerlos’“. Una manera de ver las cosas que también se extiende a la forma en que se mueve en el terreno del romance: “Algo que me parece súper bonito de su relación con Darcy es que ella no se hace cargo de la limitancia sentimental inicial de él. Al contrario de muchos otros personajes y, tristemente, de muchas mujeres que estamos entrenadas para hacernos cargo de la emocionalidad de los varones, ella sigue en lo suyo”.
“Orgullo y Prejuicio”, película de Joe Wright.
“El que ella siga en lo suyo es lo que hace que Darcy vea en sí mismo cosas que no había visto antes. No es que ella diga ‘lo voy a cambiar’. Al contrario, dice ‘este es el que es, a mí no me interesa, así que yo sigo con lo mío’. Y esa independencia, esa fidelidad a sí misma, hace que él reconozca una sensibilidad en sí mismo y sus límites, orgullos y prejuicios. Los dos son orgullosos y prejuiciosos. Y esto le permite encontrarse con ella“, profundizó la periodista.
Construcción narrativa que, a su vez, tiene varias líneas de similitud con la forma en que la misma Jane Austen enfrentó su vida. “Es muy interesante que una mujer en el siglo XIX decida no casarse, y opte por una carrera profesional como dedicarse a la escritura. De por sí eso fue muy revolucionario de su parte. Ella da cuenta en su literatura de cómo los matrimonios eran y son, hasta el día de hoy, transacciones económicas, y de esta idea de que un matrimonio podía salvar a la familia. En verdad quería casarse por amor y no resultó, pero siguió con su vida. Y me parece interesante que plantee que sus protagonistas encuentran el amor y son felices en el matrimonio“, analizó Márquez.
“La película nos va a mostrar que el amor no necesariamente todo lo puede y que hay decisiones que tomar. Que las personas necesitan tener un poco de agencia respecto a lo que quieren y cómo lo van a lograr, entendiendo que las mujeres en esa época tenían muy pocos derechos y posibilidades de acción. Incluso si uno está para la vereda más cínica, poder ver el viaje de Elizabeth y de Mr. Darcy, y esta idea de que los seres humanos somos de luces y sombras, que es algo con lo que juega mucho la iluminación de la película. Y que a veces tomamos decisiones apresuradas y emitimos juicios apresurados. Esa multiplicidad de voces permite que uno pueda reconocer el camino propio, y también la posibilidad de entregarse al romance“, dijo la crítica.
En tanto, subrayó que “lo bonito” es que los personajes de “Orgullo y Prejuicio” “están construidos como seres humanos, no son esta cosa inalcanzable o súper perfecta”.