Cristóbal Bellolio y recta final de Boric: “Está medio preocupado de cuál va a ser su imagen internacional cuando termine”
Para el teórico político y académico de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez, Cristóbal Bellolio, el principal foco del Gobierno en los próximos seis meses, más allá de continuar impulsando proyectos emblemáticos del programa, estará en cerrar la “brecha” ante la ciudadanía entre percepción y realidad.
Es decir, tratar de instalar que las cifras en, por ejemplo, economía y seguridad no son un “desastre” como ha sido narrativa de la oposición. En esa línea, anticipó en conversación con Radio y Diario Universidad de Chile que tal como ha ocurrido con otros mandatos es probable que este Gobierno tenga “buen lejos”.
Respecto al posicionamiento particular del Presidente Gabriel Boric, Bellolio dijo ver en sus intervenciones contra Donald Trump o Israel una preocupación en torno a la imagen que proyectará internacionalmente una vez termine su mandato.
– ¿En qué posición el Gobierno, el Presidente Boric, está enfrentando estos últimos meses?
El ánimo es que se gobierna hasta el último día, y lo que están haciendo, por ejemplo, con el proyecto FES -te guste o no te guste- es tratar de cumplir su promesa de reemplazar el CAE, que fue una de sus promesas de campaña.
Creo que van a tratar de inflar, en el buen sentido de la palabra, lo más posible los números positivos en materia económica con los cuales va a terminar este gobierno. No son, digamos, para destapar champaña, ¿cierto? Pero como la expectativa económica de este gobierno era tan baja, obviamente van a tratar de mostrar esos números alegres para dejar una sensación dulce al final.
Creo que los gobiernos al final cuando los medios, la opinión pública, les saca un poco el foco, porque el foco se traslada a la elección que viene, también empiezan a desarrollar con más soltura algunas cosas, empiezan a haber frutos de otras cuestiones que se estuvieron trabajando mucho tiempo. Así que en general los gobiernos tienden a terminar mejor, en este caso no creo que sea la excepción.
– Hay algunos como Carlos Correa que señalan que el Presidente optó por ser prescindente y que “su postnatal dura hasta el 11 de marzo”, ¿coincides?
El Presidente entiende que lo más probable es que Jara pierda. Que tampoco es tan dramático, la alternancia en el poder es algo supernormal en democracia.
Y, de hecho, algunos, esto no me consta, pero no sería muy raro que algunos vean con buenos ojos una derrota de Jara que no la deje tan bien posicionada, de tal manera de que en marzo sean los liderazgos del Frente Amplio, los liderazgos más propios de ese mundo, los que comiencen a lucir, el Presidente Boric entre ellos. O sea, no es lo mismo una Jara que termine perdiendo con 49 puntos que una Jara que termine perdiendo con 39.
En el primer caso, ella queda como líder de la coalición en marzo. En el segundo caso, ella es una candidata desechable, digamos, como le pasó a Guiller y vamos a volver a hablar de Boric, de Vodanovic y de otras alternativas. Entonces, yo creo que la prescindencia del gobierno respecto a la presidencial a estas alturas es un poquito obvia.
De hecho, yo diría, a Jara también le conviene un poco que el gobierno no la abrace tanto. O sea, creo que el gobierno tiene un techo de aprobación y ese techo de aprobación le sirve a Jara para ganar en la segunda vuelta.
– ¿Y en específico sobre el Presidente?
Lo que yo creo que el Presidente sí está haciendo es que se está dando algunos gustos. Siempre lo ha hecho, pero ahora también está medio preocupado, yo creo, de cuál va a ser su imagen internacional una vez que termine. Entonces, él impugnando directamente a Trump, impugnando directamente a Israel, en el caso de Gaza, creo que trata de ubicarse en el imaginario mundial, en un cierto lugar de defensa de los derechos democráticos, de los derechos humanos, que después también le pueden rentar mientras él esté fuera del poder.
Creo que muchas cosas que pueden parecer un poquito irresponsables desde el punto de vista de lo que es un jefe de Estado, son gustitos que él se está dando, pero insisto, siempre se los ha dado pensando un poco en cuál va a ser la imagen internacional con la cual va a quedar, o sea, a dónde lo van a invitar a conferencias, a dónde lo van a invitar a hacer giras, charlas, un poco esa imagen internacional es la que yo creo que él también está mirando con estas intervenciones.
– Con la salida de Mario Marcel de Hacienda y la aprobación de la reforma de pensiones, ¿quedó la sensación de que la pega estaba hecha?
Yo creo que Marcel hizo la pega que vino a hacer. Desde el comienzo de este gobierno, incluso antes de haber perdido el plebiscito, Marcel era la garantía que tenía este gobierno de que no iba a tirar la casa por la ventana. Y yo creo que más allá de las críticas que pueden haber en torno al gasto fiscal, más allá de los cuestionamientos que pueden haber del crecimiento que hemos tenido, en general yo creo que Marcel se preocupó de mantener la estantería firme. De hecho, las críticas de Carmona a mí me parece que lo dejan muy bien a Marcel. O sea, habría sido terrorífico tener a alguien que le dijera que sí a todo a Carmona desde el punto de vista de la responsabilidad fiscal.
De aquí a los cinco meses que vienen, esta cuestión anda más o menos con piloto automático. Me imagino que la Ley de Presupuestos quedó más o menos ya amarrada, de acuerdo a lo que Marcel y su equipo definieron, entonces no lo veo como que lo abandonó. Estas son cosas más o menos normales y al final es muy típico que los presidentes terminen gobernando con elencos que al principio jamás uno se hubiera imaginado.
El propio (expresidente Sebastián) Piñera terminó gobernando en su segundo gobierno con Rodrigo Delgado en Interior, Jaime Bellolio en la Vocería y Juan José Ossa en Segpres, ¿cierto? O sea, que eran como del equipo C en comparación con el equipo que originalmente él tenía. Entonces, es normal también que los gobiernos terminen con un gabinete muy distinto, quizás no tan potente como el que se vio en un primer momento.
– ¿Hay espacio para más proyectos?
O sea, yo creo que ya no hay espacio para grandes reformas, cuestiones estructurales, sino más bien para tratar de revertir, creo yo, la percepción pública de que este gobierno ha sido un desastre en materia de economía y orden público. Porque efectivamente no lo ha sido.
Aquí las percepciones van en un sentido y las realidades van en otro. Entonces, es importante para el gobierno, creo, tratar de cerrar esa brecha entre la percepción y la realidad. Poder mostrar, por ejemplo, que en materia de delincuencia los delitos han bajado, los delitos contra las mujeres, son muchos menos.
Entonces, se ha instalado por parte de la oposición una narrativa de que este gobierno ha sido un desastre en materia de orden público y economía, cuestión que no es cierta. No ha sido, digamos, el mejor gobierno del mundo, que es lógico porque este gobierno no vino a hacer eso. Esta fue una generación que llegó al poder hablando de derechos sociales y lenguaje inclusivo. Que llegó hablando de feminismo y de refundar Carabineros, y en la práctica le ha tocado administrar una agenda que es muy propia del repertorio retórico de las derechas: orden público y economía.
Empieza la hora de las evaluaciones y de hecho me da la impresión a mí de que todos los gobiernos cuando terminan empiezan a tener buen lejos. Piñera cuando falleció trágicamente todo el mundo empezó a decir, “pero qué bueno era el gobierno de Piñera”. Claro, y en su momento nadie lo quería.
Anda a preguntarle hoy día a la gente de derecha por Aylwin, Frei, Lagos y te van a decir que eran grandes, pero en su época era lo peor que le podía pasar a Chile. Los gobiernos tienden a envejecer mejor y yo creo que este gobierno no va a ser la excepción.