En el mundo de la investigación paranormal pocas veces existen certezas absolutas. Las hipótesis, las experiencias y los testimonios se entrelazan en escenarios cargados de misterio. Hoy viajamos hasta un viejo «night club» de carretera , un edificio abandonado en la sierra norte de Huelva , cercano a la provincia de Sevilla, donde un grupo de investigadores asegura haber registrado fenómenos que desafían la explicación racional. A simple vista, el edificio no llama demasiado la atención pues tiene las típicas paredes deterioradas, cristales rotos y una fachada castigada por el paso del tiempo. Lo que en su día fue un local nocturno de ocio, con barra, pista de baile y habitaciones, hoy es apenas un vestigio de otra época. El lugar cerró de manera abrupta hace más de una década. Según recuerdan vecinos y clientes de un bar cercano, la clausura estuvo marcada por rumores que iban desde problemas económicos hasta posibles casos de prostitución forzada. «Tuvo que pasar algo gordo, porque cerró de la noche a la mañana», explica el dueño del bar, que recuerda haber visto a la Guardia Civil visitando el club en más de una ocasión. «Era un sitio grande, bien montado. Una pena que quedara así». Pero lo que más llama la atención no es su decadencia, sino los comentarios que circulan sobre extraños sucesos en su interior: voces inexplicables, pasos en la oscuridad y la presencia de una sombra que recorre los pasillos. Conocí la historia gracias a un amigo, Eduardo Santos, quien le habló de las supuestas apariciones en el lugar. Juntos con los miembros del equipo decidieron organizar una investigación nocturna, acompañados de equipo especializado para descartar cualquier fraude o error de percepción. En la tarde elegida, colocaron detectores de movimiento en puertas y ventanas , así como dispositivos rem-pod, grabadoras digitales, cámaras térmicas e infrarrojas . Incluso instalaron una antigua grabadora de bobina abierta, considerada una herramienta valiosa para captar psicofonías. El grupo aseguraba el perímetro para descartar intrusos. Todo estaba listo para iniciar la ronda de preguntas y observación. Y entonces comenzaron los fenómenos. El primer sobresalto llegó en el pasillo principal cuando se escucharon pasos claros, firmes, que parecían avanzar hacia la segunda puerta . Los investigadores se asomaron de inmediato, convencidos de que alguien había entrado. Pero no había nadie. Las grabadoras, mientras tanto, captaron dos voces distintas . Una femenina susurró con claridad: «Molestáis». Poco después, una voz masculina, firme y amenazante, lanzó un mensaje inquietante: «Os marcháis ya, ahora». El ambiente se tornó más extraño cuando los termómetros digitales registraron descensos bruscos de temperatura, con caídas de hasta 19 grados en segundos. Algo difícil de explicar en condiciones normales. La última sorpresa de la noche llegó en forma de silueta: una sombra cruzó el pasillo en dirección a una de las habitaciones . Al preguntar si se trataba de una mujer que había trabajado en el club, la respuesta psicofónica fue tan breve como contundente: «Sí». Los rumores hablan de una muerte ocurrida en el interior del local , lo que habría precipitado su cierre –aunque nada está verificado por la dificultad en obtener información-. Sin embargo, las consultas en hemerotecas y registros oficiales no confirman ningún hecho violento documentado en el lugar. Los parapsicólogos que han estudiado casos similares plantean que podría tratarse de fenómenos de «impregnación» , es decir, una especie de eco emocional que queda grabado en paredes y objetos tras experiencias intensas de sufrimiento. Si en aquel lugar hubo explotación, dolor o vidas que se vieron truncadas, no sería extraño que esas energías hayan dejado una huella difícil de borrar. Una teoría que, para los investigadores, encajaría con las voces y la atmósfera cargada percibida durante la visita. Hoy el viejo club de carretera permanece en ruinas, visitado solo por curiosos, exploradores urbanos y grupos de investigación paranormal. Desde el pueblo cercano, muchos prefieren no hablar demasiado del sitio, quizás unos por miedo, quizás otros porque lo consideran un recuerdo incómodo. Mientras no haya respuestas definitivas, el misterio del club abandonado continuará alimentando historias. Historias en las que sombras, voces y recuerdos se funden para dar forma a uno de los escenarios paranormales más inquietantes de la sierra onubense. *Si tienes una experiencia paranormal o has sido testigo de un fenómeno inexplicable, escríbeme a contacto@josemanuelgarcíabautista.net