El secreto escondido entre los números 10 y 20 que da origen al nombre de la popular calle Cava Baja de Madrid
En pleno barrio de La Latina, en Madrid, existe una de esas calles cargadas de historia tan características de la ciudad: la Cava Baja. Hoy es célebre por sus bares de tapas, mesones y restaurantes, pero su nombre esconde un secreto antiguo entre los números 10 y 20 de la calle. Allí hay una pista de por qué esta vía se llama así.
A diferencia de lo que todos creen, el término «cava» no se refiere aquí al vino espumoso, sino a una zanja o foso defensivo. Durante la Edad Media, Madrid era una villa amurallada y necesitaba sistemas de protección frentes ante posibles ataques. Entre los números 10 y 20 de la actual Cava Baja discurría precisamente uno de esos fosos excavados a los pies de la muralla.
La historia detrás de las calles Cava Baja y la Cava Alta
Madrid ha pasado por cientos de transformaciones urbanas y sin duda poco o nada tiene que ver con la ciudad que existía hace 500 años. Y es que con el paso del tiempo, aquel foso defensivo se fue rellenando y nivelando, pero el recuerdo de su existencia quedó grabado en el nombre de la calle. Así, “Cava Baja” hace referencia al tramo inferior del foso, mientras que la vecina Cava Alta marcaba el superior.
En este tramo concreto se encontraba, además, una de las puertas secundarias de acceso a la villa, conocida como Puerta de Moros, que conectaba con los arrabales. Por eso, la zona se convirtió muy pronto en lugar de tránsito para mercaderes y viajeros. Entre los siglos XV y XVI, muchas de las antiguas casas señoriales de La Latina empezaron a reconvertirse en mesones, y la Cava Baja se transformó en un hervidero.
El espacio comprendido entre los actuales números 10 y 20 fue, de hecho, uno de los focos principales de este desarrollo, ya que allí se situaban hospedajes célebres como el Mesón de la Guitarra o la Posada del Dragón.