Termina la campaña de almendra en Córdoba con una menor cosecha que el año pasado y con la amenaza tras perder superficie por primera vez desde su fuerte irrupción en el agro provincial. Los motivos de este brusco cambio de tendencia han sido la indefensión en la que se han encontrado muchos productores para poder hacer frente a las plagas que han cercado a sus explotaciones, así como los efectos negativos sobre las plantas por la excesiva humedad generada por las cuantiosas de invierno y en primavera. El lado positivo lo representan los precios, que han subido. Las estadísticas oficiales del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación señalan que la provincia cerró el pasado ejercicio con una superficie de este fruto seco que sumaba un total de 17.118 hectáreas , siendo la mayor de ellas de regadío, con 11.264 hectáreas, mientras que el secano se quedaba en las 5.854. Estas plantaciones se concentran en el Valle del Guadalquivir y en el Sur de la provincia. Es verdad que hace una década el área sembrada apenas superaba las 500 hectáreas, pero en la comparación con 2023 se observa que se perdieron 1.441 respecto a esa anualidad , lo que supone una caída del 7,7 por ciento. Almendras Morales fue la firma pionera en la comercialización de este producto en sus instalaciones industriales ubicadas en la aldea prieguense de Zamoranos. En los últimos años grandes empresas como Dcoop o Dafisa han apostado por este fruto seco con plantas propias en Villarrubia y en La Carlota. Los interlocutores consultados por ABC indican que la bajada de la producción se sitúa este año entre el 15 y el 20 por ciento respecto a las 8.700 toneladas que, según estimaciones del sector, se recolectaron en 2024. Desde Asaja indicaron que «en las zonas más afectadas por la DANA que tuvo lugar entre el 29 de octubre y el 3 de noviembre del año pasado, así como las precipitaciones registradas en febrero y en marzo, principalmente, en los municipios de Palma del Río, Hornachuelos y Posadas, la cosecha se sitúa prácticamente en niveles nulos, mientras que en el resto de la provincia se encuentra en niveles medios». El técnico de la patronal agraria, Antonio Monclova, apuntó que «la excesiva pluviometría de primavera ocasionó un lavado de las flores, impidiendo el correcto cuajado del fruto». El gerente de CLV (empresa de asesoría y consultoría para agricultores especializada en frutos secos y olivar), Francisco López, lamentó los daños causados sobre los almendros «por las plagas de la araña roja y el gusano cabezudo». Por eso mostró su desacuerdo con el hecho de qu e los productores no puedan contar con herramientas sanitarias para combatir las plagas cuando «sí se utilizan en frutales como el manzano, el melocotonero o el ciruelo, además de en otros países, lo que crea competencia desleal». En cuanto al futuro de este cultivo leñoso, López indicó que «hay explotaciones, sobre todo de secano, en las que ha habido arranques debido a las enfermedades y a la menor rentabilidad por los precios , así que creo que esta tendencia a la baja en cuanto a la superficie va a continuar si la Unión Europea y el Ministerio no nos echan una mano autorizando las materias fitosanitarias para combatir a las plagas». Monclova se muestra más optimista: «No creo que la almendra haya tocado techo en Córdoba, dado que otros productos como los cereales y el algodón sufren de bajos rendimientos y una reducida rentabilidad». Los precios sí han dado un respiro. Los datos de la Cámara de Comercio apuntan que este fruto seco cerró sus cotizaciones durante la semana pasada entre los 5,85 euros por kilo en la variedad belona en y los 5,5 en el caso de la soleta, lo que supone un incremento interanual del 27, y el 32,5 por ciento, respectivamente.