Arquitecta de susurros, diseñadora del alma en espacios desde la creatividad
No la busquen detrás de un escritorio convencional. La encontramos inmersa en el silencio de un espacio aún por definir, midiendo la luz que se cuela por una ventana, escuchando la historia que un lugar vacío ansía contar. Laia Grassi no es solo una directora de arte; es una traductora de sensaciones, una coreógrafa de experiencias. En un mundo hiperdigitalizado, ella reclama el poder táctil, emocional y profundamente humano de lo físico. Su trabajo no se ve; se siente.