Jorge Campos y los 40 años de “Barricadas”: “Es un crisol de Santiago del Nuevo Extremo del que surgieron tantos proyectos interesantes”
Arrancar un proyecto musical rebosante de sentido social no era una tarea sencilla en el Chile de los años setenta. Especialmente luego del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, que azotó la cultura con un manto de censura que llegó en pleno auge de la Nueva Canción Chilena.
Eran tiempos para decir las cosas sin decirlas. Una lectura que, precisamente, fue abrazada por varias bandas de la época que leyeron las dificultades de la dictadura con una maestría lírica y musical que marcó el paso hacia otra era en la música nacional.
Ese fue el caso de Santiago del Nuevo Extremo, acaso una de las agrupaciones más relevantes del cancionero criollo que plasmó en su propia discografía la transición artística del país. “En sus primeros años, que fueron muy intensos —entre el 79 y el 85— hicimos tres álbumes donde se aprecia claramente esta evolución, por así decirlo, desde la canción más simple, con guitarras, flautas traversas y una percusión mínima, hasta la incorporación de elementos más de jazz y fusión”, detalló Jorge Campos, bajista del grupo.
Escenario donde “Barricadas“, su tercer disco, jugó un rol especial. “Cuando lo hicimos, y a pesar de que teníamos como 26 o 27 años, ya éramos unos viejos zorros de las giras internacionales, porque fuimos de los primeros músicos que pudimos salir de Chile a Europa, a Norteamérica. Quizás por la poca presencia mediática podíamos entrar en la época de la dictadura todavía siendo estudiantes universitarios y ya entrando en nuestras carreras profesionales”, sumó Campos.
Santiago del Nuevo Extremo durante el verano de 1985.
A 40 años de ese hito discográfico y con la perspectiva del tiempo, el artista es claro al destacar que “lo que queda de ‘Barricadas’ es este crisol, por así decirlo, de Santiago del Nuevo Extremo, de donde surgieron tantos proyectos entretenidos e interesantes, siempre con un vínculo y un relato muy cercanos a la justicia social, a los derechos humanos. Es lo que nos tocó a nosotros, a nuestra generación. Es inevitable estar asociados a esta fuerza descontrolada de pasión por decir las cosas que estaban pasando, por este respeto por la solidaridad, el amor y los derechos humanos. Pero la música también tuvo mucho que decir, porque desde ahí hay un punto de partida de cada uno como instrumentista“.
Lo anterior, considerando que se trata del disco que comenzó a dividir las aguas y a perfilar los proyectos paralelos que luego seguirían sus integrantes. En el caso de Campos, en bandas como Congreso y Fulano. Una placa central en la historia del grupo y que será celebrada este jueves 9 de agosto en la Sala Master de Radio Universidad de Chile en formato trío, con la presencia de Campos, Carlos Basilio y Luis Lebert.
Habitar el rock progresivo
Aunque no lo percibe como el álbum más reconocido de la banda, Campos sí define lo sucedido con “Barricadas” como fundamental en el sonido que terminó por abrazar la agrupación. Lo anterior, sin descuidar el rol de las letras.
“Cuando uno está entre los 20 y los 30 años hay cuestiones que son un poco inevitables, como ponerse la capa de superhéroe, por así decirlo, y sentir que no te va a pasar nada. Pero detrás de todo lo que hacíamos había mucho temor. Quizás la música misma, y la posibilidad —por qué no decirlo— casi única de nosotros, tan jóvenes, de haber ido a conocer el exilio y encontrarnos con Inti-Illimani, con Isabel Parra, con el Quilapayún en Europa, evidentemente remecen fuertemente. Y todo lo que era muy difícil, de pronto se transformaba en una sensación sublime de disfrutar de la música que estábamos haciendo, a pesar de los difíciles momentos que se vivían en Chile”, recordó el bajista.
Por eso, explicó que “más allá del desarrollo del instrumento o de los arreglos musicales —canciones no con tres acordes, sino que con 15 o 18 y muy progresivos—, la cuestión más fundamental es la madurez a la que llegamos con ese álbum, y también la interacción entre nosotros. Ya habíamos partido, entre el 83 y el 85, haciendo giras a Europa, y nos encontramos en grandes festivales de jazz, en escenarios europeos con músicos de nivel mundial. Toda esa información se trasunta en el álbum, en los textos, en la construcción armónica, y también en esta especie de testimonio que dejamos con la canción que se graba en Alemania con Inti-Illimani, ‘La mitad lejana‘. Fue como una carta que ellos enviaron a través de nosotros, una carta musical de saludo a toda la familia y a todo Chile con esa hermosa canción“.
Portada de “Barricadas”, tercer disco de Santiago del Nuevo Extremo.
Sin embargo, lo que se vivirá en Sala Master será una reformulación de este repertorio: “Estábamos comentando que la construcción de ‘Barricadas’ tiene un sesgo de instrumentalización y desarrollo progresivo bien intenso. Y ahora, lo que hicimos fue tomar varios temas y entregar el estado puro de la canción, porque con un trío es más acotado el desarrollo instrumental. Entonces, es la sonoridad más básica de las canciones, como ‘Barricadas’ mismo, ‘Himno para creer‘ o ‘Madre‘. Canciones que son el núcleo de este álbum”.
“Seremos Carlos Basilio tocando cuatro y batería, Lucho en guitarra y voz, yo en voz, bajos y guitarras, y algunos aparatos extra con los cuales reforzamos la sonoridad. Es una celebración que consideramos necesaria. Muchos de los músicos están girando y fuera de Santiago, por lo que se hace difícil convocar una banda de seis músicos instrumentistas. Pero pensamos que era importante consignar esta celebración, porque es un disco que tiene todo nuestro cariño y sabemos que mucha gente lo ha valorado así también“, cerró el artista.