Gilberto Aranda y negociaciones en Egipto: “Implica generar confianzas que hoy están en el suelo, al igual que la infraestructura de Gaza”
A dos años del ataque perpetrado por Hamás en territorio israelí, el académico del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, Gilberto Aranda, abordó las negociaciones que, de manera indirecta, se llevan en Egipto sobre la implementación del plan del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para la paz en Gaza.
En conversación con la primera edición de Radioanálisis, el académico sostuvo que las conversaciones son “una posibilidad que hay que mirar con cautela, por todas las dificultades y riesgos que conlleva, por lo gradual que implica un tránsito de una tregua que no se alcanza, hacia un acuerdo de paz más permanente”.
“Eso tiene tiempo, implica generar confianzas que hoy día están en el suelo al igual que la infraestructura de Gaza y toda la matanza que ha ocurrido en ese espacio, particularmente a civiles”, añadió.
En torno al 07 de octubre, sostuvo que “es probablemente una de las mayores tragedias después del holocausto” y que después de eso “hay un estado de beligerancia, donde uno de los ejércitos mejor equipados del mundo, se enfrenta a un espacio muy reducido, donde casi 2 millones de personas viven en forma hacinada y que deviene en esta masacre de hoy día, más de 67 mil personas, la mayor parte civiles”.
“Es un recuerdo trágico, es un recuerdo de lo que venía después. Hoy día, parte de occidente, sus periferias y el sur global, sino completamente en su gran mayoría, están conmovidos por esta situación de dos años de destrucción sistemática de Gaza, con una población que fue amenazada en algún momento. Hoy día este principio de acuerdo de paz, que no es probablemente ideal, brinda alguna posibilidad de, al menos, retomar el diálogo”, indicó.
Sobre las conversaciones, afirmó verlas “no exenta de dificultades“. “Claramente es un diálogo indirecto, intermediado, donde a Hamás le fue impuesto una propuesta de paz. Recordemos que 250 israelíes, de los cuales quedan 48 o 49 personas, todavía quedan como rehenes, la idea de Hamás era no solamente lo que se llama tan fríamente canje, sino asegurarse un espacio en una eventual negociación”, expuso.
“El acuerdo de paz eso lo omitió, se le impone a Hamás un determinado acuerdo donde dice si o no, pero claramente como se trataba de un acuerdo con tantas imprecisiones, con áreas grises, con falta de detalle, ahora de manera indirecta intermediados por Egipto, Qatar, también Estados Unidos, se están tratando de concretar varios puntos que habían quedado así en el aire“, explicó.
En ese sentido, señaló que: “Entre otros, con el destino de estos rehenes, 48 de los cuales 20 probablemente estén vivos, y el cese al fuego porque desde que fue anunciado el plan Israel no ha dejado de bombardear, hay más de 100 muertos, así que lo inmediato es esos dos elementos que podrían desencadenar la consecución posterior, pero para eso hace falta colocarse de acuerdo en esos puntos: lo que son los rehenes que Israel exige que sean devueltos y también el cese inmediato de hostilidades, todos los demás puntos quedan al pendiente de aquello”.
Respecto al clima geopolítico, apuntó a que “estamos en un contexto donde se han desestabilizado muchos elementos de lo geopolítico y se están intentando reordenar las alianzas (…) incluso Arabia Saudí finalmente llega a un acuerdo, alarmado por lo que pasó en Qatar, con Pakistán, para que le dé su paraguas nuclear, es decir, un momento bien delicado”.
En tanto, aclaró que: “Hay que tener mucha claridad que a pesar de todo lo que se ha dicho sobre el declive de Estados Unidos, y de que otros países han aumentado su gravitación en la región, es en definitiva Estados Unidos, a través del presidente Trump, el que coloca el peso de su influencia política para abordar esta situación, que hay que mirar con cautela porque después de dos años esto es muy difícil y la cuestión es si vamos a pasar del estado de beligerancia, de destrucción constante y permanente, a otra forma de gestión del conflicto“.