Mamografía o autoexamen: ¿cuál es la mejor prueba para detectar el cáncer de mama a tiempo?
En el Mes de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama, es importante que usted tenga en cuenta cuáles son las pruebas de tamizaje que existen y cuál es la más precisa, con el fin de prevenir o detectar esta enfermedad. Por esa razón, le invitamos a leer este artículo, en el cual un especialista explica los detalles al respecto.
Lo que debe saber:
- La mamografía sigue siendo la prueba más efectiva para detectar cáncer de mama en etapas tempranas.
- El autoexamen ayuda a conocer su cuerpo, pero no reemplaza los estudios de imagen.
- Realizarse la mamografía a partir de los 40 años (o antes si hay antecedentes familiares) puede salvar vidas.
Según Mayo Clinic, se desconoce la causa exacta de la mayoría de los tipos de cáncer de mama, pero gran parte se originan en los conductos que llevan la leche al pezón o en las glándulas que la producen, aunque también pueden comenzar en otras células de la mama.
Por otro lado, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) menciona que el cáncer de mama es el más común y la causa más frecuente de muerte por cáncer en las mujeres de América.
Factores de riesgo del cáncer de mama: lo que toda mujer debe conocer
Para detectarlo y como medida de prevención, normalmente se recomiendan el autoexamen de mama y la mamografía. Pero, ¿en qué consisten? ¿Realmente funcionan?
Álvaro Peña, senólogo del Hospital Metropolitano, explica la diferencia entre ambas pruebas y ofrece consejos prácticos.
Mamografía: la más asertiva
- Se trata de un método diagnóstico de cuidado y detección, cuyo objetivo es identificar lesiones en estadios tempranos, cuando solo se pueden ver mediante mamografía y no por ultrasonido.
- El especialista recalca que la mamografía se mantiene como el único método que ha demostrado influencia en la mortalidad de pacientes con cáncer de mama, es decir, una mamografía a tiempo salvó la vida de muchas mujeres.
- La mamografía usa rayos X para obtener imágenes de las mamas y detectar posibles lesiones.
- Durante el examen, se colocan los senos entre dos placas que los comprimen por unos segundos para obtener una imagen clara.
- Generalmente se hacen dos tipos de tomas: una de arriba hacia abajo y otra en forma diagonal, lo que permite ver toda la mama y los ganglios axilares.
- Si aparecen pequeñas calcificaciones sospechosas, se realiza una imagen más cercana llamada “cono de compresión” para observar mejor esa zona.
- Lo ideal es hacerlo en un centro que cuente con mamógrafo digital con tomosíntesis, una tecnología que permite detectar el cáncer en etapas más tempranas.
“En una buena mamografía, con un buen mamógrafo, la tasa de detección podría llegar o ser cercana a un 90%“, explicó Peña.
Eso sí, el senólogo indicó que en pacientes que tienen las mamas densas (con mucho estímulo hormonal) la tasa de detección disminuye, ya que son mamas que en la mamografía se ven muy blancas y cuesta detectar lesiones. De hecho, la densidad mamaria es uno de los factores de riesgo no modificables del cáncer de mama.
Autoexamen: funciona para explorar la mama
- Si bien en la mayoría de campañas de prevención del cáncer de mama se menciona el autoexamen, el senólogo indica que no tiene tanta influencia o impacto en la detección temprana.
- Esto se debe, según el especialista, a que para muchas mujeres es difícil examinarse, y usualmente lo que palpan son las glándulas normales; cuando notan una alteración, ya no está en estadios tan tempranos.
- Es decir, el autoexamen sí funciona para explorar la mama y conocer su estado, pero para la detección temprana, la prueba de tamizaje recomendada sigue siendo la mamografía.
- Durante el autoexamen, frente al espejo, se deben observar posibles cambios en la forma, tamaño, color o piel (como hundimientos o secreciones). Luego, con la yema de los dedos, palpar suavemente toda la mama y la axila en busca de bultos o áreas duras, primero de pie y luego recostada.
“Un estudio de imagen, mamografía o ultrasonido a tiempo sí salva vidas. Eso es importantísimo“, recalcó Peña.
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La edad adecuada para mamografía y otros estudios
- La mamografía debe realizarse a partir de los 40 años, si no hay antecedentes familiares con cáncer de mama.
- Cuando hay antecedentes: se recomienda iniciarla 10 años antes de la edad a la que se le diagnosticó la enfermedad al familiar. Por ejemplo, si a una madre le detectaron cáncer a los 45 años, su hija debería comenzar los estudios a los 35.
- La prueba debe realizarse una vez al año.
- Para las mujeres menores de 40 años que no tienen antecedentes familiares, pero sí algún factor de riesgo, el especialista recomienda un ultrasonido.
- Lo ideal siempre es complementar la mamografía con un ultrasonido, ya que hay lesiones que solo se ven en ambos estudios, e incluso el ultrasonido ayuda a caracterizar mejor algunas que aparecen en la mamografía inicial.