La sencilla ruta por el llamado ‘bosque de gigantes’ alrededor del árbol más alto de Galicia
Galicia es una región colmada de impresionantes paisajes verdes y frondosos bosques. Uno de los que más destaca es el souto da Retorta, también conocido como eucaliptal de Chavín o Bosque de Gigantes donde se levantan árboles centenarios que alcanzan dimensiones colosales. El más famoso tiene aproximadamente 67 metros de altura y es conocido como avó (abuelo). Plantado en 1880, es considerado uno de los eucaliptos de mayor altura y envergadura del continente.
Para que se pueda conocer de cerca la profundidad del parque, existe la posibilidad de hacer un paseo por todo el bosque que permite admirar las enormes dimensiones de todos sus eucaliptos. Es una ruta sencilla de tan sólo 1 kilómetro (ida y vuelta) con un nivel de dificultad muy bajo.
Un árbol que viajó de Australia a Galicia
La parte más curiosa del árbol más alto de Galicia es que su historia se remonta hasta hace más de un siglo, cuando el eucalipto llegó a Europa. Esta planta se sembró en Galicia durante el siglo XIX cuando un religioso local trajo sus semillas desde las lejanas tierras australianas, donde él acababa de ser misionero.
La especie logró adaptarse tan bien al clima de nuestro país que se fue extendiendo masivamente por toda la franja costera gallega. Ubicados cerca de la villa de Viveiro, en la actualidad se conoce al parque como el eucaliptal de Chavín, en honor al peregrino.
¿Cómo se puede hacer la ruta hacia el Souto da Retorta?
En la zona todo está preparado para hacer una caminata a orillas del río Landro. Bordeando su curso, inicia un sendero de poco más de un kilómetro que transcurre entre robles, castaños y eucaliptos. La ruta inicia en el aparcamiento del parque, en Calvoso, y conduce hasta los pies del imponente ‘avó’.
Es un sencillo y muy tranquilo paseo, apto para todos los públicos. Durante el recorrido te deleitarás con el verde más puro de la naturaleza mientras atraviesas pequeños puentes de madera. Escondida entre las rocas, casi en la frontera con Viveiro, aparece también una gran cascada de 30 metros de altura que esconde varias leyendas. Es por ello que durante todo el recorrido el sonido del agua también es protagonista.