Economista Guillermo Larraín: “Chile no necesita una terapia de shock, esa lógica viene del complejo de Milei”
El académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, Guillermo Larraín, abordó en conversación con Radioanálisis los principales desafíos que enfrenta la discusión del Presupuesto 2026, marcada por el contexto electoral y las tensiones entre el Gobierno saliente y el próximo Congreso. A su juicio, la decisión del Ejecutivo de no incorporar una “glosa republicana”, que permita un margen de maniobra al nuevo gobierno, complejiza la gestión futura. Según explicó, “lo que están haciendo ahora es más complicado, porque obliga al siguiente a recortar presupuestos ya asignados”.
Larraín sostuvo que mantener una glosa de libre disposición cercana al 1% del gasto público permitiría al futuro Ejecutivo reasignar recursos sin afectar compromisos adquiridos. En esa línea, señaló que “es mejor que exista ese margen pequeño, porque lo contrario genera inestabilidad e incertidumbre administrativa”.
El economista advirtió además que las presiones estructurales sobre el gasto público reflejan una demanda ciudadana legítima, pero que los ingresos fiscales se han mantenido planos. “Tenemos una estructura de gasto que crece de manera sostenida y una estructura de ingresos que no lo hace. Eso explica el problema de endeudamiento y la falta de cumplimiento de la regla fiscal en los últimos años”, indicó.
Respecto de la proyección del Banco Mundial, que elevó la expectativa de crecimiento para Chile en 2025 de 2,1% a 2,6%, Larraín valoró la mejora, aunque fue enfático en señalar que sigue siendo insuficiente. “Es una buena noticia dentro de la gravedad, pero no basta. Con un 2,6% de crecimiento no reduciremos el desempleo al 5%. Chile necesita crecer al menos al 4% anual hasta 2030 para recuperar los niveles de empleo y bienestar”, planteó.
El académico subrayó que la clave está en combinar ajuste fiscal gradual con mayor crecimiento económico, lo que permitiría mejorar la recaudación tributaria sin dañar la actividad. “Si logramos que los ingresos crezcan más rápido que la economía, podremos devolverle salud fiscal al país”, comentó.
Recorte de US$ 6.000 millones de Kast
Larraín también se refirió a la propuesta del candidato republicano, José Antonio Kast, de recortar US$ 6.000 millones en 18 meses, calificándola de “enormemente disruptiva”. A su juicio, un ajuste de ese tamaño podría reducir la demanda agregada entre US$ 10.000 y 12.000 millones, afectando directamente el crecimiento. “Eso podría desacelerar la economía o incluso llevarla a una recesión. No hay ningún plan serio que justifique un recorte de esa magnitud”, afirmó.
El candidato presidencial por el Partido Republicano, José Antonio Kast. Foto: Aton
Asimismo, cuestionó la idea de despedir funcionarios públicos para alcanzar la meta de ahorro. “Esa lógica viene del ‘complejo de Milei’. Chile no necesita una terapia de shock. Tiene inflación baja y espacios para hacer reformas graduales”, sostuvo el académico, quien añadió que “lo razonable es impulsar una reforma permanente del Estado, que revise y modernice su funcionamiento año a año, no destruirlo de golpe”.
En conclusión, Larraín insistió en que el desafío del próximo ciclo fiscal será equilibrar la disciplina presupuestaria con el crecimiento sostenido. Para el experto, “el Estado debe corregirse constantemente, pero sin caer en extremismos que afecten su capacidad de prestar servicios esenciales”.