La gastronomía asiática se ha convertido en una de las más admiradas y consumidas del planeta. Desde los intensos curris tailandeses hasta el equilibrio de la cocina japonesa, pasando por los platos especiados de Corea del Sur o las elaboradas recetas chinas, su influencia ha traspasado fronteras y conquistado los paladares occidentales. En España , los restaurantes orientales se multiplican en cada ciudad, ofreciendo desde versiones tradicionales hasta propuestas de fusión que combinan técnicas milenarias con la modernidad europea. Sin embargo, entre tanta oferta, no siempre resulta fácil saber si un restaurante chino es auténtico o simplemente adapta sus platos al gusto occidental. Ante esta duda, Lin, un joven chino que reside en España, conocido en redes sociales como Chicken Papi, ha decidido compartir con humor y franqueza siete consejos infalibles para detectar si un restaurante chino es verdaderamente bueno . El creador de contenido comienza su vídeo señalando: «Cada día me escribe gente para que le recomiende restaurantes chinos buenos». Y, con tono irónico, añade: «¿Qué pasa, que tengo cara de experto en restaurantes chinos?». Pero enseguida admite que, en efecto, algo sabe del asunto y decide ofrecer su guía particular. «Pues sí, aquí te doy mis siete consejos», anuncia antes de enumerar, uno por uno, los rasgos que, según él, distinguen a un buen local. El primero de ellos tiene que ver con el personal del restaurante . Según el influencer, los camareros «tienen que ser chinos y saber español lo justo como para decirte: '¿qué quiele?', 'pide lápido', 'tarjeta o efectivo' y ya está». De hecho, apunta un detalle curioso: «Punto muy positivo si son muy directos o incluso bordes, porque si te dan un servicio excelente y son muy simpáticos, es que la comida no está muy buena y tienen que compensar por ese lado». Su segunda regla rompe con la lógica de la hostelería occidental: la limpieza de los baños . En su opinión, si están demasiado relucientes, mala señal. «Si vas a un chino y ves que los baños están impolutos, es que no van tantos clientes», afirma. Para él, un buen restaurante chino debe tener los baños algo descuidados , mesas de madera «un poco pegajosas» y ese aspecto caótico que solo los lugares concurridos pueden tener. Otro de los consejos más claros del joven creador tiene que ver con la clientela . «Si no ves a ningún chino comiendo ahí, sal de ese sitio», sentencia. Según el joven, existen restaurantes pensados para extranjeros y otros destinados a clientes chinos y la calidad de los platos suele ser muy distinta . «Los buenos son los que, al menos, la mitad de los comensales o más son chinos», asegura. También llama la atención sobre un detalle entrañable y revelador, la presencia de niños en el local . Si hay pequeños ayudando o haciendo los deberes en alguna mesa, dice, eso es buena señal. «Significa que el restaurante tiene muchos clientes y que toda la familia trabaja para sacar el negocio adelante». En otras palabras, la autenticidad no solo se mide en la carta, sino también en la vida que se respira en el interior. El quinto punto se centra en los cocineros , a quienes describe como auténticos maestros anónimos. «Tienen que ser chinos entre 45 y 65 años, cocinando con un cigarro en la boca», comenta con humor. Y añade que, cuanto más mayores sean, «más bueno estará todo lo que cocinen». No se trata solo de experiencia, sino de instinto , esa forma casi artesanal de preparar los platos que no se aprende en ninguna escuela de cocina. El influencer también da mucha importancia al idioma en el que está escrita la carta . «Tiene que estar todo en chino, y como mucho en español, pero pequeñito por abajo», explica, señalando que, si el menú está completamente traducido o adaptado para el público local «no es un buen chino». Por último, su séptimo consejo sorprende por su aparente contradicción con la lógica gastronómica. «La carta tiene que tener como 150 platos a elegir», afirma entre risas. Aunque parezca imposible mantener tanto producto fresco y organizar una cocina con semejante variedad, para él ese caos es un sello de identidad . «No sé cómo llevan el stock de tantos ingredientes, pero si el cocinero es bueno y cumple las características anteriores, sabrá hacerlo todo de memoria y por instinto». Por último, más allá del humor y la exageración , muchos usuarios han reconocido que estos rasgos coinciden con los restaurantes chinos de toda la vida : locales sencillos, con trato directo, comida abundante y un ambiente familiar. Porque, en el fondo, más allá de los baños o los camareros bordes, lo que realmente distingue a un buen restaurante chino es su fidelidad al sabor original , esa combinación de aromas, texturas y técnicas que, aunque adaptadas a miles de kilómetros de su lugar de origen, siguen teniendo el poder de transportarnos a otro continente con un solo bocado .