Santos Vázquez, economista, sobre las hipotecas: “Están en la lista negra”
<p>Conseguir una hipoteca en España se ha convertido en una carrera de obstáculos donde tener un trabajo fijo y una nómina solvente ya no es el pasaporte dorado que fue. La banca ha desplazado el foco del individuo al colectivo, y ahora el análisis de riesgos escudriña con lupa <strong>la estabilidad de todo un sector</strong> antes de dar luz verde a un préstamo. El futuro a largo plazo de una industria pesa hoy tanto o más que la solidez presente del solicitante.</p>
<p>De hecho, esta nueva prudencia ha dibujado una línea divisoria que penaliza a trabajadores de ámbitos <strong>considerados económicamente volátiles</strong>. En el punto de mira de las entidades financieras se encuentran principalmente tres: la hostelería, la construcción y la automoción. La lógica es implacable: de poco sirve una buena nómina hoy si el sector que la paga se enfrenta a un porvenir incierto a treinta años vista.</p>
<p>En este sentido, la automoción es un claro ejemplo de esta desconfianza a futuro. La industria se encuentra en plena reconversión forzosa, un desafío de envergadura marcado por <strong>la transición al vehículo eléctrico</strong> y una creciente competencia de los fabricantes asiáticos que genera serias dudas sobre su estabilidad laboral en la próxima década.</p>
<p>Por su parte, la construcción y la hostelería arrastran sus propios estigmas. El primero, por su naturaleza cíclica, capaz de pasar del auge a la crisis con una rapidez que lo convierte en terreno pantanoso para las hipotecas. El segundo, por <strong>la marcada estacionalidad del sector</strong>, que se traduce en una irregularidad de ingresos que inquieta a los departamentos de riesgo. Según el analista Santos Vázquez, los empleados de estos ámbitos, a la hora de pedir un préstamo, "están en la lista negra".</p>
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Estrategias para convencer a la banca
</p><p>A pesar de este panorama, pertenecer a uno de estos colectivos no implica una negativa automática. La estrategia más eficaz para generar confianza es presentar un ahorro inicial muy superior al 20 % que se exige habitualmente. Aportar un 30% o un 40% del valor de la vivienda disminuye notablemente la cantidad a financiar y, con ello, se consigue <strong>reducir el riesgo de la entidad</strong>.</p>
<p>Asimismo, existen otras vías para reforzar la candidatura del solicitante. Solicitar el crédito junto a una pareja cuyo empleo pertenezca a un sector de mayor estabilidad, como el funcionariado o la sanidad, puede inclinar la balanza. En última instancia, resulta fundamental exhibir <strong>un historial crediticio impecable</strong>, sin deudas pendientes, pues una trayectoria financiera limpia sigue siendo la mejor carta de presentación posible.</p>