Un bar de barrio guarda un secreto gigante que ha pasado de padre a hijo
50 años sirviendo sin perder el rumbo
En la calle José del Hierro, número 60, el bar Sapama lleva más de medio siglo en pie. Fundado por Marcelino en 1970, el local es hoy una institución en Ciudad Lineal. “Empecé a trabajar aquí en enero de ese año y no he parado desde entonces”, afirma con una sonrisa quien ahora ve a su hijo listo para continuar la historia familiar.
Sapama no es solo un bar. Es un ejemplo de cómo la gastronomía de barrio puede resistir al tiempo sin necesidad de modas, sin rediseños ni cambios forzados. Aquí se mantiene lo esencial: comida honesta, en cantidades imposibles de ignorar.
Una ración que se convirtió en mito
El secreto mejor guardado de Sapama no está en su fachada modesta ni en su clientela fiel. Está en su plato más solicitado: los rejos. Esta ración, generosa hasta el exceso, ha transformado el boca a boca en un fenómeno.
“Aquí, con mitad del menú, está todo el mundo comido”, bromea Marcelino. No es exageración. Las raciones son tan grandes que muchos optan por compartirlas, y aún así se marchan satisfechos.
Precio justo, sabor clásico
De lunes a viernes, Sapama ofrece menú del día por 14 euros, y medio menú por 11,50 euros. Una oferta casi inalterable en años, como si el tiempo se hubiera detenido. Todo en el mismo salón de 120 m² y con terraza, donde diez empleados —cada uno con familia— mantienen vivo el ritmo de siempre.
Un legado que continúa
El hijo de Marcelino ya se prepara para tomar el relevo. “Lo difícil no es abrir. Lo difícil es mantenerlo”, afirma su padre. La transición generacional no ha supuesto ruptura: el estilo, el trato cercano y la filosofía siguen intactos.
En un sector donde lo nuevo sustituye a lo bueno, Sapama opta por seguir siendo lo mismo. Y eso, para muchos, es precisamente su valor más grande.
Cómo disfrutarlo
- Ve sin prisas: suele llenarse en horas clave.
- Comparte: incluso media ración puede ser más que suficiente.
- No te vayas sin pedir los rejos: es el plato que lo ha hecho inmortal.
Un bar que no se rinde
Mientras muchos locales se transforman en espacios “instagramables”, Sapama apuesta por algo más difícil: permanecer fiel a lo que siempre ha sido. Una barra sin artificios, una cocina sin artificios y una clientela que vuelve porque sabe qué esperar.
¿Quién debería visitarlo?
- Amantes de la gastronomía de barrio con historia.
- Personas que valoran el trato directo y la autenticidad.
- Quienes buscan un plan diferente en Madrid sin caer en lo turístico.
Una experiencia que va más allá del plato
Visitar Sapama no es solo comer bien. Es sentarte en un lugar donde la historia se sirve junto a la ración. Donde lo gigante no es solo el plato, sino el recuerdo que deja.