El mayor buque de guerra del mundo se activa en el Mediterráneo por una razón clave
Una presencia que redefine el poder naval
El portaaviones nuclear USS Gerald R. Ford, el más grande y avanzado jamás construido, se encuentra actualmente en el mar Mediterráneo en una operación estratégica de la Armada de Estados Unidos. Este despliegue forma parte de las acciones de presencia reforzada que buscan asegurar los intereses de Washington en Europa y África.
Este buque insignia, con capacidad para más de 75 aeronaves, incluye el innovador sistema EMALS (Electromagnetic Aircraft Launch System) y el AAG (Advanced Arresting Gear), tecnologías que sustituyen a los tradicionales sistemas de lanzamiento y recuperación de aviones utilizados por la clase Nimitz.
Operaciones nocturnas con cazas de combate
Durante las maniobras recientes, el Gerald R. Ford ha llevado a cabo operaciones aéreas nocturnas, en las que aviones F/A-18E Super Hornet despegan y aterrizan bajo estrictos protocolos de precisión. Esta actividad ha sido supervisada directamente desde la cubierta, donde luces ámbar marcan cada movimiento crítico.
El objetivo principal es probar la letalidad, preparación y capacidad de reacción de sus fuerzas embarcadas, dentro de un contexto geopolítico cada vez más volátil en la cuenca mediterránea.
Una arquitectura diseñada para dominar
Con un desplazamiento de 100.000 toneladas y dos reactores nucleares Bechtel A1B que le otorgan autonomía ilimitada, el Gerald R. Ford marca el inicio de una nueva era en la proyección naval. A él le seguirán buques gemelos como el USS John F. Kennedy en 2027 y el USS Enterprise en 2029.
Además de su potencial ofensivo, este portaaviones cuenta con sistemas defensivos como los misiles RIM-162 SeaSparrow, RIM-116, cañones Phalanx CIWS y ametralladoras Mk 38, todos ellos coordinados por el radar AN/SPY-6, que proporciona una cobertura de 360 grados en tiempo real.
Un mensaje silencioso pero contundente
La elección del Mediterráneo como escenario de estas maniobras no es casual. Se trata de una zona de alta sensibilidad geoestratégica, en la que confluyen intereses de la OTAN, Rusia y países del norte de África. La presencia del Gerald R. Ford transmite un mensaje implícito sobre la capacidad disuasoria de Estados Unidos en conflictos potenciales.
Este tipo de movimientos navales están diseñados para mostrar músculo sin necesidad de entrar en combate, reforzando alianzas y estabilizando zonas bajo tensión a través de la mera presencia operativa.
El futuro inmediato de la clase Ford
La clase Ford está destinada a sustituir progresivamente a los buques de la clase Nimitz. Con una tripulación más reducida y mayor eficiencia energética, estos portaaviones representan una evolución tanto tecnológica como táctica. El Gerald R. Ford es solo el primero de un total de diez que compondrán esta generación de colosos del mar.
Su rol como plataforma de lanzamiento de aeronaves y como centro de mando flotante lo convierte en una pieza esencial en cualquier estrategia naval moderna. Y su reciente paso por el Mediterráneo confirma que su tiempo ha comenzado.