Descríbase en tres palabras. Este ejercicio no es sencillo, y si eres una mujer de casi cien años, que has sobrevivido a la ocupación japonesa, que has vivido la II Guerra Mundial, que has conseguido escapar de Corea del Norte y has sido esclava, espía, terrorista y madre, todavía menos. Así comienza la novela 'Las 8 vidas de una centenaria sin nombre' (Salamandra), con esas tres palabras insuficientes para contar una vida, que luego se convertirán en siete y después en las ocho vidas que tuvo que vivir Mook Miran, la protagonista del libro, para sobrevivir a todos los cataclismos del siglo XX en Corea. La surcoreana Mirinae Lee debuta en la narrativa con esta fascinante historia sacada directamente de sus conversaciones con su tía abuela, antes de que perdiese la memoria a causa del alzeihmer. Su personaje, Mook Miran, empezará a contar sus diferentes vidas mientras su interlocutora deberá decidir qué es verdad y qué es mentira, en una mujer que tuvo que hacer de todo por sobrevivir, y no siempre bueno. «He sacado la idea de mi tía abuela, pero ella siempre adornaba sus historias con elementos fantásticos, como que unos monjes le enseñaron a caminar sobre el agua. Yo no quería hacer un ejercicio de realismo mágico y me centré en los traumas que marcaron su vida . Es imposible hablar de una mujer coreana en el siglo XX y eludir la ocupación japonesa y II Guerra Mundial y la tensión norte y sur», afirma. La novela, por tanto, sirve como un estudio del personaje central, tanto como un estudio de Corea como personaje. «Muchos europeos me preguntan si he visitado Corea del Norte y yo le digo que vayan ellos, porque ellos pueden, pueden conseguir una visa. Los coreanos del Sur no podemos atravesar la frontera. Nunca. Esto hace que familias separadas por división de la península no puedan comunicarse con sus seres queridos, ni saber si están vivos o muertos. Es triste que vivamos a pocos kilómetros de distancia y sepamos mucho más lo que pasa en Estados Unidos o España», afirma Lee La idea de una reunificación parece imposible en estos momentos, pero lo peor, dice la escritora, es que a casi nadie le importa ya. « Las nuevas generaciones han perdido cualquier contacto con el norte . Ya no tenemos ningún vínculo en común. Sólo las generaciones más viejas, pero cada vez quedan menos. En realidad, estamos tan acostumbrados a la tensión entre los dos países que la gente ni siquiera piensa en ello. Un día la CNN habló de un bombardeo en la frontera y yo se lo pregunté a mi madre, que vive en Seúl, y ellos no se habían enterado», afirma Lee. La novela se centra en lo complejo que es construir una identidad única. Por ello, está dividida en ocho partes, ocho vidas de la protagonistas, que funcionan casi como novelas individuales en que la Mook Miran da nombre a la protagonista, pero podría ser casi cualquier otra. « Ahora queremos el estímulo inmediato y los mensajes cortos . Todo ha de estar simplificado al máximo, lo que es contra natura, porque los seres humanos somos complejos. Incluso cuando presenté mi novela en Corea, mi editora me dijo que era muy larga, cuando no llega a las 300 páginas. Decía que los lectores ahora pierden la atención demasiado rápido», afirma la escritora. Su personaje es todo menos simple, imposible de reducir a un tweet o una foto en instagram. Tanto es así, que ella se sorprende cuando algunas de sus lectoras le dicen que Mook es 'mala'. «Y lo es, en cierto sentido. Es una superviviente que ha tenido que hacer de todo para seguir adelante . Hasta hace unos cinco o diez años, parecía que todos los personajes femeninos tenían que ser ejemplares, heroínas perfectas a las que todos pudiéramos aspirar. Sin embargo, la riqueza está en la complejidad y la sutilezas. Hemos de reclamar el mismo trato que los hombres y construir personajes femeninos tan perversos o ambiguos como queramos», señala Lee. La escritora está llena de referentes. Le encanta, por ejemplo, Elena Ferrante y la manera en que aquellas amigas se quieren y se traicionan. O Gillian Flynn y su personaje psicótico de 'Gone Girl'. O Margaret Atwood y sus personajes asesinas. Así es la literatura que le llena. Como particularidad, ella es una autora coreana que escribe en inglés, algo que no entiende por qué le pasa, pero dice ser incapaz de escribir en su propia lengua. «Sigo lo que dijo Stephen King cuando le preguntaron por qué escribía sólo historias de terror. Él dijo: 'por qué, ¿crees que tengo alternativa?' No puedo evitarlo. Mi cabeza narra en inglés. No sabía el idioma hasta que fui becada a Estados Unidos con 20 años. No lo entiendo yo tampoco», señala. La escritora ha pasado por el festival Kosmopolis de Barcelona para hablar de Corea con otras autoras como Keum Suk Endry-Kim. Su próxima novela, explica, vuelve a ahondar en temas de identidad, violencia y trauma . Esta vez, su protagonista será una perra y su ama. «Se que no es un tema muy comercial, pero es que vi un documental sobre cómo los traumas de los perros eran correlativos a los traumas de las personas que los cuidaban y sentí tan empatía por esta historia que me puse a llorar. Quiero hacer una historia sobre la cadena de dolor que pasa de una mujer a todos lo que la rodean, incluida su perra», concluye Lee.