Lo que no se vio de la bronca: Carvajal contra Lamine Yamal, Cortouis y finalmente, Vinicius
El Santiago Bernabéu fue el escenario de un nuevo capítulo de la eterna rivalidad entre Real Madrid y Barcelona, un Clásico cargado de intensidad, tensión y, un final bronco y lleno de empujones. El conjunto blanco se impuso 2-1 en un partido vibrante que tuvo de todo: goles, emociones al límite y una trifulca final que encendió los ánimos tras el pitido final.
La tensión, que había ido en aumento durante el segundo tiempo, estalló justo al acabar el encuentro. El foco de la bronca final fue un encontronazo entre Dani Carvajal y Lamine Yamal, compañeros en la selección española, pero rivales en el Bernabéu. Carvajal, que había entrado al campo sustituyendo a Fede Valverde y ejercía como capitán del equipo blanco, se dirigió directamente a Lamine cuando ya se había pitado el final. Según se vio en las imágenes, le soltó un comentario que no cayó bien: "Hablas mucho".
Ese comentario encendió los ánimos del joven delantero del Barça, que reaccionó con enfado. Lamine se revolvió con gesto desafiante, visiblemente molesto por lo que le había dicho el lateral madridista. En ese momento, Eduardo Camavinga intervino para frenar a Yamal y evitar que la situación se descontrolara. El francés se interpuso rápidamente, tratando de evitar que el cruce pasara a mayores.
A la escena se sumaron otros dos protagonistas: Marc Casadó, del Barcelona, y Thibaut Courtois, portero del Madrid. Casadó se acercó para respaldar a su compañero azulgrana, mientras Courtois hizo para ver qué pasaba. Durante unos segundos, el ambiente fue tenso, con empujones, gestos y miradas desafiantes entre ambos grupos, al que ya habían llegado todos los futbolistas.
Finalmente, Lamine decidió alejarse del foco. Pero el episodio no terminó ahí. De camino al vestuario, Vinicius Jr., que había sido sustituido durante el partido y no ocultó su enfado y ya se encontraba fuera del campo, volvió a aparecer en escena.
El brasileño, al ver pasar a Lamine, le lanzó exactamente el mismo dardo que antes había soltado Carvajal: "Hablas mucho", con gestos con la mano. En el partido ya le había dicho que solo pasaba hacia atrás. Ese segundo comentario reavivó la tensión. Aunque no llegaron a cruzarse cara a cara, ambos jugadores se dijeron cosas a distancia, intercambiando palabras con gesto firme. Fue una escena breve, pero cargada de electricidad, con jugadores que todavía tenían la adrenalina del partido a flor de piel.
El incidente no fue a más únicamente porque otros intervinieron para frenarlo a tiempo. Si no se produjo un enfrentamiento mayor fue porque los jugadores más cercanos lograron separar y contener a los implicados antes de que el cruce verbal escalara.
La bronca final dejó claro que la rivalidad entre Real Madrid y Barcelona sigue más viva que nunca. Cada balón dividido se disputó como si fuera el último, y la tensión se mantuvo incluso tras pitido final. Aumentó, incluso.