Un texto bien elegido, una buena lectura que estimule la imaginación y la comunicación puede ser una buena medicina aunque no sea en puridad una medida terapéutica. Así lo han entendido los responsables de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, que han organizado esta semana, coincidiendo con el Día de las Bibliotecas, una actividad que nace con vocación de quedarse: Lee Madrid en Positivo, dirigida a personas que estén recibiendo atención en centros de salud mental , personas con sufrimiento psíquico y sus familiares. La iniciativa ha arrancado este mes de septiembre y «va a ser permanente», asegura Amaya Ruiz Navarro, responsable de Actividades de Fomento de la Lectura del Gobierno de Madrid . En principio, comienza a aplicarse en tres bibliotecas: la Elena Fortún en Retiro, la Rafael Alberti en Fuencarral-El Pardo y la Federico García Lorca en Torrejón de Ardoz. «No es llevar a casa un libro, leer y comentarlo luego, como ocurre en cualquier club de lectura, sino que aquí hay unas lecturas breves en voz alta, a través de mediadoras en lectura, que leen y luego estimulan el diálogo del grupo con mucha pausa, mucha escucha, respeto y atención», explica Ruiz Navarro. Hasta la fecha, ya hay cuatro grupos trabajando en esta dinámica, y pronto uno de ellos se desdoblará, por lo que surgirá un quinto grupo. Son en su mayoría de adultos, aunque algunos son infantiles. Los libros sobre los que se trabaja han sido elegidos por el equipo de profesionales que ha desarrollado la campaña. «Son en total 270 títulos, y entre ellos hay de todo. Los infantiles son mayoritariamente álbumes de ilustrados». Para los adultos, se trabaja con dos grupos de textos: las lecturas breves de álbumes ilustrados que estimulan el diálogo. «Y otro grupo pensado en otras personas con otros intereses: relato breve, cómic, poesía...», explica. La idea, que persigue sobre todo tener un impacto positivo en los procesos de recuperación y del fortalecimiento del bienestar emocional, se basa en los beneficios de leer en voz alta, algo que «favorece la creación de vínculos, abre espacios de diálogo inclusivos y valora la diversidad, especialmente en contextos en los que existe malestar psíquico», explican desde 1,5 Comunidad de Madrid. El origen de la iniciativa está en el Plan Estratégico del libro y la lectura de la Comunidad de Madrid , que se propone el fomento de la lectura entre grupos en situación de exclusión social, o que pueden tener más dificultad de acceso a la lectura. «Primero fueron los más mayores; luego, los jóvenes en riesgo de exclusión; después las personas con alguna discapacidad, y ahora las personas con problemas de salud mental», indica Amaya Ruiz Navarro. Reconoce que poner en marcha este plan ha sido muy trabajoso: un año han estado preparándolo todo y, fundamentalmente, coordinándose con los centros de salud mental. «Desde estos también han tenido que a portar al personal que acompaña a las personas cuando vienen», añade. Se han llevado a cabo en septiembre cursos de formación para el personal, tanto el de las bibliotecas como el de los centros de salud mental. Aunque la intervención en lectura en grupo no es terapéutica, «sí que busca el bienestar: que puedas dar tu opinión y que te escuchen con toda la atención es un valor», recuerda. Las mediadoras de lectura son profesionales con mucha experiencia «aunque no son psicólogas, pero están especializadas en el fomento de la lectura». La iniciativa sirve de paso para que estas personas comprendan que «aquí están las bibliotecas a su disposición, para que vean que pueden utilizarlas cuando quieran». Los días 24 y 25 de octubre se conmemora el Día de las Bibliotecas, y este año en Madrid se ha aprovechado para dar el arranque definitivo a este proyecto de Lee Madrid en Positivo, pero también para poner en marcha otras actividades de fomento de la lectura. Por ejemplo, a través de un convenio de colaboración entre la Comunidad de Madrid y la Asociación Pro Personas con Discapacidad Intelectual (AFANIAS), alumnos de esta entidad han participado en la realización de prácticas formativas no laborales en las bibliotecas regionales, para favorecer y facilitar el acceso al empleo de las personas con discapacidad intelectual. Las prácticas comenzaron el 21 de octubre en la Biblioteca de Carabanchel Luis Rosales, y posteriormente se fueron incorporando otros nueve centros. También durante el mes de octubre se ha trabajado en la mejora de la accesibilidad de diez bibliotecas para personas con discapacidad auditiva, mediante la instalación de bucles magnéticos. Esta medida tecnológica elimina el ruido de fondo y la reverberación, y permite una comunicación más 'limpia', clara y autónoma en puntos clave de atención. Por último, se llevaron a cabo talleres de ilustración, creatividad, cómic, medioambiente y animación a la lectura en distintas bibliotecas públicas de la región. Cada centro ha diseñado su propia programación. Y el objetivo, siempre el mismo, es hacer como el flautista de Hamelín y atraer a los lectores.