La Fiscalía de Área de Alzira pide cuatro años de cárcel para Ignacio Jordá , más conocido como Nacho Vidal por su faceta como actor pornográfico, por la muerte del fotógrafo José Luis Abad durante un ritual de veneno sapo bufo . El ministerio público le acusa de homicidio imprudente por administrarle la sustancia 5-Metoxi-N, N-Dimetiltriptamina en el ritual que dirigía y no alertar a los servicios de emergencias hasta 20 minutos después de convulsionar. El escrito de acusación presentado ante el juzgado, al que ha podido acceder ABC , no solo se dirige contra el productor de cine porno, sino también hacia su prima, a quien culpa de grabar el ritual con el teléfono móvil de la víctima y no avisar tampoco a las autoridades sanitarias. Para ambos, además de la pena de cárcel, la Fiscalía exige una indemnización de 20.000 euros a cada uno de los familiares del fotógrafos personados en la causa, más los intereses previstos en el artículo 576 de la LEC. Según desgrana el ministerio fiscal en sus conclusiones, en fechas anteriores a su muerte, José Luis Abad se puso en contacto con Nacho Vidal y su prima para organizar un encuentro en el que realizara la «toma de medicina», esto es, inhalar la sustancia también conocida como la 'molécula de dios', bajo los «dictados e instrucciones» del encausado. Dicho encuentro se produjo finalmente el 28 de julio de 2019 en la casa del actor, en Enguera, y allí se encontraban como organizadores del encuentro los procesados, y un amigo de estos, que no intervino en la organización de la reunión, sino que participó bajo las órdenes del primero, al ser una persona de su confianza que le cuidaba el inmueble, sin que tomara decisión alguna. La prima de Nacho Vidal, antes de comenzar el ritual y según la versión de la Fiscalía, era conocedora de que el fotógrafo había consumido en días anteriores cocaína , y pese a ello, «y con conocimiento de que tal circunstancia podría resultar un grave riesgo para la salud y la vida del mismo», procedieron a seguir con el ritual. Así, «sin tomar precaución alguna, sin tener un conocimiento cierto de dónde provenía dicha sustancia y su composición exacta, y sin saber las patologías previas de José Luis Abad, ni saber con certeza si habría consumido otras sustancias, con total desprecio a las más elementales normas de la prudencia, preparó según su entender la dosis de 5meo DMT que consideró adecuada para el mismo, la introdujo en la pipa de cristal preparada para fumar e ingerir de tal modo dicha sustancia, y situados en el exterior de la casa, se inició el ritual de la toma del veneno del sapo a las 10:30 horas», explica la Fiscalía. El ministerio público recuerda que el procesado era un «reconocido» consumidor de la citada sustancia, de tal manera que para él era como una especie de «medicina», publicitando sus efectos y ventajas de manera pública. Sin embargo, no poseía ninguna titulación médica. Una vez empezado el ritual, comenzó a dar instrucciones a la víctima del modo de realizar la ingesta, mientras que su prima grababa con el móvil . Pasados unos 30 segundos aproximadamente, comenzó a tambalearse y cayó al suelo, convulsionando y percibiendo cómo su pecho y rostro se volvían de color morado. Pese a estos cambios en el cuerpo, ninguno de los encausados cesó en su cometido en el ritual, según la Fiscalía, hasta que comprobó que no respiraba, y sin tener conocimientos médicos, no alertó a los servicios de emergencias, pese a saber de la potencialidad lesiva de la sustancia y de los posibles efectos adversos. El encausado, a sabiendas del riesgo para la vida de José Luis Abad que había dejado de respirar, realizó maniobras de reanimación, le mojó con agua para despertarlo hasta que reaccionó pero inmediatamente comenzó a respirar de forma no controlada, sino con mucha agitación, y de pronto volvió a dejar de respirar. Los encausados, «a sabiendas de la posibilidad de que la sustancia fuera letal», aún con tales reacciones, «sin observar las mas elementales normas de precaución», no llamaron a emergencias y el procesado estuvo durante 12 minutos reanimando al fotógrafo sin éxito alguno. De acuerdo con la acusación pública, 20 minutos después del desvanecimiento alertaron a los servicios médicos mediante llamada al 112. Los servicios sanitarios llegaron media hora después y solo pudieron que dictaminar la muerte. Tras la autopsia se determinó que la causa inmediata del fallecimiento fue una parada cardiorrespiratoria, determinada por una reacción adversa a drogas de abuso , ya que realizados análisis en sangre, se concluyó que había consumido cocaína entre 1 y 4 días antes a la ingesta del veneno. «Esto desencadenó la muerte, ya que está previa ingesta, que debieron conocer los encausados incremento el riesgo cardiovascular y coadyuvó a la parada cardiorrespiratoria», señala la Fiscalía.