En un ambiente de indignación y crispación hacia los dirigentes políticos por parte de los familiares de las 237 personas que perdieron la vida hace un año en la dana, Felipe VI ha sido el encargado de clausurar el acto de homenaje a las víctimas en el Museo de las Artes y las Ciencias de Valencia. Con mensajes claros y contundentes, el Rey se ha llevado la mano al pecho y ha mirado en varios momentos a los familiares antes de subir a la tarima desde donde se ha dirigido a todos ellos. Ha hablado a todos los que el 29 de octubre de 2024 sufrieron «un inmenso dolor» que, como ha afirmado, «nos trae a todos recuerdos tremendamente duros y sobrecogedores». « Todos deseamos que algo así no vuelva a ocurrir . Pongamos todos de nuestra parte para impedir que se repita», ha sentenciado Don Felipe. «Hoy recordamos, sobre todo, a las víctimas de aquella tragedia porque cada nombre, cada historia, cada persona, cada familia, forma parte de una memoria que nos pertenece a todos y que entre todos debemos y queremos preservar», ha afirmado el Rey, al tiempo que ha destacado que «ellas son la razón, el corazón y el sentido de este día»: «Un día de emociones que cuesta poner en palabras, porque ninguna logra expresar del todo lo que uno siente al tener que pronunciarlas». Con firmeza, rotundidad y mensajes cortos, consciente de la dificultad de hablar desde un atril a aquellos que hace un año lo perdieron todo, Don Felipe ha reconocido que al preparar estas palabras intentó ponerse en el lugar de todos ellos, familiares y amigos cercanos de las víctimas: « He intentado ponerme en vuestro lugar, imaginar qué os podría decir , y… no existen las palabras perfectas : solo sé que hay un sentimiento de dolor sincero que me une, que nos une, a vosotros ─a familiares, amigos y seres queridos─ y que os acompaña con todo cariño en vuestro duelo». « Un cariño, personal y un cariño de toda España , que es necesario expresar hoy aquí», ha añadido, mientras mostró la necesidad de «seguir analizando las causas y circunstancias de la tragedia» para «extraer con rigor y con serenidad las lecciones necesarias para mejorar nuestra capacidad de afrontar en el futuro otras catástrofes y evitar o minimizar en lo posible sus peores consecuencias»: «Todos deseamos que algo así no vuelva a ocurrir. Pongamos todos de nuestra parte para impedir que se repita». En este momento, ha lanzado una mirada a la fila de autoridades políticas. Visiblemente emocionado y con un tono de lamento y pésame que acompañaba a sus palabras, Don Felipe les ha trasladado el apoyo de la jefatura del Estado y les ha trasladado que no están solos. «La Reina y yo queremos que lo sepáis: estamos, ahora y siempre, con vosotros» , les ha dicho. «Ante tanto dolor, ojalá nuestras palabras lleguen como un abrazo: para quienes tanto perdieron, para quienes ayudaron y siguen haciéndolo, para quienes tratan de sobreponerse, para quienes aún buscan sus fuerzas en los recuerdos. Un abrazo que supere barreras, que nos una en la esperanza, que nos reconforte a todos, aunque sea levemente, y que os recuerde que no estáis solos», ha añadido. Ante la dificultad de expresar afecto y cariño sin poder acercarse a ellos, el Rey ha concluido su discurso afirmando que es difícil «transformar las palabras en abrazos» : «Pero, aun así, desde el corazón, es lo que la Reina y yo intentamos hacer. Que nuestro abrazo lleno de cariño, de respeto y deseo de consuelo, os llegue y os envuelva siempre».