Roberto Poblete y legado de Héctor Noguera: “No solo hizo buenos papeles, creó comunidades”
En conversación con la primera edición de Radioanálisis, el actor miembro de la Academia Chilena de Bellas Artes, Roberto Poblete, se refirió a la trayectoria de Héctor “Tito” Noguera y su relevancia para la cultura en nuestro país. “Es una persona señera que no solamente se ocupó de hacer buenos papeles, de crear buenos roles, sino que de crear comunidades para que fueran creciendo y para darle muchas posibilidades a muchas personas de asistir, ver y disfrutar del acto teatral“, destacó Poblete.
El actor que interpretó a personajes como Federico Valdivieso en Sucupira y Melquíades Antich en Romané, falleció a los 88 años a raíz de un cáncer agresivo y ha sido despedido no solo por el gremio de actores, sino que por los chilenos y chilenas en general que lo vieron en teleseries y obras.
Para hablar de la relevancia de Noguera, no solo como actor, sino para la sociedad en su conjunto, Poblete explicó el arte como una parte de la cultura, y la cultura como una forma en que nos comportamos como especie. “Hoy día vivimos una cultura del individualismo donde es muy relevante que nos hayan metido en la cabeza que eso era lo importante, que eso era lo que teníamos que hacer, la cultura que niega al otro muchas veces porque piensa distinto”, explicó.
Según el actor, antes del golpe de Estado “teníamos muchas cosas en donde éramos necesariamente este colectivo del homo sapiens que llevaba adelante cosas. Hoy día no, hoy día ese colectivo trata de ser borrado como concepto, como esencia para que el individuo haga lo suyo y en ese sentido el arte es fundamental”.
“Es fundamental que la gente cuando se encuentre con una expresión artística, cualquiera este sea, principalmente el teatro y el tema de la actuación, ya que estamos hablando de don Héctor Noguera Illanes, es necesario que se entienda que el arte del teatro sirve para que las personas tomen conciencia de aquello que te estoy diciendo. No necesariamente como una clase de filosofía o de psicología social, sino simplemente a nivel sensorial, a nivel emocional”, agregó.
Con lo anterior, Roberto Poblete pone en el centro la importancia de Noguera para entregar espacios de conexión, de ruptura del individualismo. “Yo creo que Héctor Noguera era un señor que fue fundacional en todo momento, porque él, no sé si consciente o inconscientemente, tenía claro que eso era fundamental para que nosotros pudiéramos desarrollar esta capacidad de conectarnos. Entonces, Tito es una persona que siempre estuvo ayudando a que surgieran nuevos grupos”, señaló.
Héctor y Amparo Noguera. Foto: Luis Poirot. Archivo Biblioteca Nacional Digital.
“Por otro lado su parte pedagógica, esa parte donde tú sabes que como pedagogo va sembrando todos los días esta semilla que dice, ‘las personas son importantísimas, son lo más importante que hay en este mundo donde nosotros habitamos y al cual pertenecemos’”, continuó el actor sobre el trabajo de Héctor Noguera.
En línea con lo anterior aseguró que el mismo Noguera le enseñó el teatro como ejercicio colectivo. “El teatro y yo lo aprendí con Tito, es un arte necesariamente colectivo y con eso tú das a entender no solamente a las personas que actúan, sino todas las personas que están alrededor de la generación de un espectáculo y que se completa con la presencia de un espectador, de una espectadora para que esto se complete”.
Algo que une la carrera de Roberto Poblete y Tito Noguera es que ambos fueron parte del elenco de la obra “Primavera con una esquina rota” del Teatro Ictus, cuando a fines de marzo de 1985, durante una de las funciones, el actor Roberto Parada se enteró del asesinato de su hijo, José Manuel Parada, en el contexto del caso Degollados. “Él (Roberto) dijo, ‘no, no podemos detener el trabajo. Eso es lo que ellos quieren, que no seamos capaces de hacer lo que tenemos que hacer’ ¿Y qué es lo que teníamos que hacer nosotros, que somos actores? En la mitad del horror hacer teatro”, contó de ese momento.
Roberto Poblete, actor, miembro d la Academia Chilena de Bellas Artes. Foto: Academia Chilena de Bellas Artes.
“Tito Noguera era una persona muy presente, muy querida y con un tremendo respeto por todo, por los que no sabíamos nada. Cuando fue mi profesor de actuación, el primer día de clase tuve situación con Héctor Noguera y yo dije, ‘esto es lo mío, aquí tengo que quedarme’, porque no solamente es la materia, sino que la forma en que él entregaba la materia era un acto de amor químicamente puro”, describió Roberto Parada.
Agregó sobre el actor que su “actitud frente al oficio del actor de alguna manera solo engrandece Tito Nogueira, porque nunca se le cayó la corona a este rey llamado Nogueira, nunca se le cayó la corona ni cuando iba a hacer teleseries, ni cuando estaba haciendo el propio rey Lear, ni cuando iba a hacer clases para un taller de jóvenes en una población vulnerable”.
Finalmente contó que su ingreso a la Academia Chilena de Bellas Artes también se relaciona con Noguera. “Tiene 36 asientos, para ser Miembro de Número tú tienes que entrar ahí cuando alguien deja su asiento, por enfermedad o porque decide pasar a ser miembro honorario. La silla que me toca ocupar en suerte y en honor es la silla de Tito Noguera”, dijo.