Una familia de Mérida logra empezar de cero: el fallo judicial que cambia su destino económico
Una herramienta legal para volver a empezar
El caso de esta familia emeritense refleja la utilidad práctica de la Ley de Segunda Oportunidad. Tras acumular más de 63.000 euros de deuda, lograron cancelar 42.000 y reestructurar los 21.000 restantes en un plan de pagos viable. La resolución judicial, coordinada por la firma Ézaro Legal, no solo alivia la carga económica, sino que les permite “recuperar la calma y una vida normal”, según explicó su abogado, David Muñoz.
El proceso se inicia con un estudio de viabilidad que evalúa la capacidad económica del solicitante. A partir de ahí, se tramita el expediente ante el juzgado, lo que permite suspender embargos y detener el devengo de intereses. En muchos casos, el alivio comienza incluso antes del fallo final, al cesar las presiones de los acreedores.
Requisitos para acogerse al mecanismo
La Ley de Segunda Oportunidad no es automática. Los beneficiarios deben residir en España, contar con más de un acreedor y haber actuado de buena fe. Además, no pueden haber sido condenados por delitos económicos ni haber solicitado este procedimiento en los últimos cinco años.
El objetivo es ofrecer una vía equilibrada que permita al deudor empezar de nuevo sin vulnerar los derechos de los acreedores. Por ello, el juez puede decidir entre la exoneración del pasivo insatisfecho —que elimina las deudas no pagadas— o un plan de pagos ajustado a la capacidad real del solicitante.
Protección de los bienes esenciales
La reforma de 2022 introdujo cambios significativos que refuerzan la protección de los bienes básicos. Si el coste de la vivienda habitual es proporcionado a los ingresos familiares y no se considera suntuosa, el juez puede autorizar su conservación. Lo mismo ocurre con vehículos necesarios para el trabajo o el desplazamiento cotidiano.
“Los tribunales están cada vez más receptivos a estas soluciones cuando se demuestra necesidad y proporcionalidad”, subraya Muñoz. De esta manera, se evita el desarraigo y se facilita la estabilidad de los hogares que buscan reinsertarse económicamente.
El papel del buen asesoramiento jurídico
Expertos como Ézaro Legal recuerdan que un acompañamiento técnico adecuado es clave para que el proceso llegue a buen puerto. Antes de iniciar los trámites, se realiza un estudio sin coste que determina si es más conveniente solicitar la exoneración directa o un plan de pagos supervisado judicialmente.
“Cada caso es distinto”, afirma David Muñoz. “A veces lo responsable es pedir la exoneración total, y otras, estructurar un plan que la familia pueda cumplir sin perder su vivienda o su empleo”.
Un respiro económico y emocional
Más allá del alivio financiero, el resultado representa una mejora sustancial en la calidad de vida. Las familias que logran acogerse a esta ley dejan atrás años de estrés y angustia provocados por llamadas de cobro, intereses crecientes y embargos. La Ley de Segunda Oportunidad no solo cancela deuda: devuelve dignidad y tranquilidad.
Un mecanismo en expansión
En los últimos años, las solicitudes de este procedimiento han aumentado en toda España. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), los concursos de persona física no empresaria crecieron más de un 20% en 2024, con especial incidencia en comunidades como Extremadura, Andalucía y Cataluña.
Este incremento se atribuye tanto a la mayor difusión del mecanismo como a la precariedad derivada de la inflación y el encarecimiento de la vivienda. Los expertos coinciden en que la ley, aunque compleja, ofrece un horizonte de esperanza para miles de familias atrapadas por las deudas.
El valor de una segunda oportunidad
La experiencia de Mérida demuestra que la legislación actual puede transformar realidades cuando se aplica correctamente. Tras años de incertidumbre, esta familia ha recuperado el control de su economía y la confianza en el futuro. Su caso se suma a un número creciente de historias que confirman el impacto social positivo de la Ley de Segunda Oportunidad.
El mensaje final, en palabras de los propios beneficiarios, es claro: “Empezar de nuevo es posible, pero hay que atreverse a dar el paso y pedir ayuda”.