En este barrio madrileño el Día de los Muertos ha desplazado a Halloween
Este fin de semana algo llamará la atención en Madrid, especialmente si frecuentamos el Barrio de Salamanca. Aunque seguro que los disfraces no faltarán, los espacios más exclusivos no siguen la moda americana, más bien la mexicana en honor al Día de los Muertos. En México, esta tradición que se celebra el 1 y 2 de noviembre es una de las más emblemáticas del país: una fiesta llena de color y significado que honra a los seres queridos fallecidos desde la alegría y no desde el luto. Según la creencia popular, las almas regresan en estas fechas para convivir con sus familias, que las reciben con altares decorados con velas, flores de cempasúchil, pan de muerto, calaveras de azúcar y los platillos favoritos de los difuntos, en un gesto que fusiona memoria, arte y espiritualidad. Pero ¿por qué es tán importante en Madrid? Más que una moda, refleja el perfil del público que habita y disfruta hoy este barrio madrileño: cada vez más mexicano y latinoamericano. Será que Madrid es tan cosmopolita que ha adoptado esta nueva costumbre como propia, solo el tiempo lo dirá. Lo cierto es que el Día de los Muertos se ha convertido en una cita mucho más significativa y emocional que el propio Halloween. En este contexto, distintos espacios del Barrio de Salamanca se han unido a la celebración: uno de los más acogedores es sin duda el altar del Bless Hotel Madrid, el cual rinde homenaje al Día de Muertos con una edición especial de The Brunch Society, su cita de fin de semana donde gastronomía, lifestyle y creatividad se dan la mano. En esta ocasión, el hotel une la cocina de autor del chef ejecutivo Álvaro de Frutos con el universo colorido y artesanal de la diseñadora mexicana Paloma Lajud, quien además firma el Altar de Muertos de Bless, concebido como una instalación contemporánea y simbólica en la capital. Del 18 de octubre al 8 de noviembre, el restaurante Pinzelada Lounge se transforma para acoger este brunch de temporada inspirado en los sabores del otoño y los colores del Día de Muertos. Flores, velas y piezas artesanales convertirán el espacio en un punto de encuentro sofisticado y evocador, donde cada detalle respira tradición y diseño.