‘Bacalhau’, ‘frango’ y mucha poción mágica: Astérix y Obélix llegan a tierras lusitanas
<p>La sorpresa más inesperada de la última aventura de Astérix y Obélix no es un menhir lanzado a destiempo ni una nueva poción mágica, sino la aparición de un conocido rostro contemporáneo. El humorista británico Ricky Gervais ha sido inmortalizado como Nuevaopus, <strong>un centurión romano con sus gestos inconfundibles</strong> y su particular carácter, añadiendo una capa de humor referencial a la que ya es la entrega número cuarenta y uno de la mítica saga.</p>
<p>De hecho, este sorprendente cameo es solo uno de los muchos detalles que aguardan en «Astérix en Lusitania», el nuevo álbum que lleva a los irreductibles galos hasta <strong>los confines de la península ibérica</strong>. La trama sitúa la acción en el territorio que hoy ocupa Portugal, obligando a los héroes a enfrentarse una vez más al poder de Roma, pero esta vez en un escenario completamente nuevo y lleno de particularidades culturales.</p>
<p>Por otro lado, la aventura no estaría completa sin un antagonista a la altura. En esta ocasión, el villano es Malasartes, un personaje de aviesas intenciones que buscará frustrar los planes de los protagonistas. Sus tejemanejes se convierten en <strong>el hilo conductor del conflicto principal</strong>, obligando a Astérix y Obélix a emplear todo su ingenio para salir airosos.</p>
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Un viaje entre el fado y la resistencia histórica
</p><p>En este sentido, el guion de Fabcaro y el dibujo de Didier Conrad rinden <strong>un profundo homenaje a la cultura portuguesa</strong>. A lo largo de las viñetas, la historia se empapa de elementos tan característicos como la melancolía del fado, la omnipresencia gastronómica del bacalao o el intraducible sentimiento de la <em>saudade</em>, tejiendo un telón de fondo que enriquece enormemente la narración.</p>
<p>Asimismo, la trama bucea en el pasado de la región para recuperar a una de sus figuras más emblemáticas. La historia hace un claro guiño a Viriato, el legendario líder lusitano que se enfrentó durante años a las legiones romanas y que se convirtió en <strong>un símbolo de la lucha por la independencia</strong>. Este tributo histórico se entrelaza con la parodia y la acción que son señas de identidad de la saga.</p>
<p>En definitiva, <em>Astérix en Lusitania</em> demuestra que la fórmula creada hace décadas sigue gozando de una salud de hierro. El nuevo equipo creativo ha sabido mantener vivo <strong>el legado de Goscinny y Uderzo</strong>, respetando la esencia del humor, la crítica social y la aventura que ha cautivado a generaciones. Los irreductibles galos, una vez más, resisten al invasor y, sobre todo, al paso del tiempo.</p>