El plan 'Toledo Emerge' da sus primeros pasos visibles con la instalación de dos grandes lonas en los edificios del centro cultural San Ildefonso y de Alamillos del Tránsito , ambos propiedad de la Diputación de Toledo. Estos inmuebles acogerán los proyectos más avanzados de esta iniciativa municipal impulsada por el Ayuntamiento de Toledo en colaboración con la institución provincial. El objetivo del programa es devolver el uso público a inmuebles de alto valor patrimonial que permanecen abandonados desde hace años. En el caso del edificio de Alamillos del Tránsito, conocido también como el Granero de San Julián, el proyecto prevé la creación de un complejo residencial de 28 viviendas en régimen de 'cohousing' o convivencia colaborativa . Se trata de un modelo de alquiler comunitario en el que los residentes comparten espacios comunes como cocinas, comedores o áreas de ocio mientras conservan la privacidad de sus habitaciones individuales con baño. El inmueble se ubica al inicio del paseo del Tránsito, entre el Palacio de Fuensalida y el Museo del Greco, en plena Judería de Toledo. El edificio se asienta sobre un solar de 1.282 metros cuadrados y cuenta con una edificabilidad de 2.051 metros , y a lo largo de su historia ha tenido usos muy diversos: fue granero de la Catedral, cantería, taller de autobuses urbanos, carpintería y sede del colegio San Juan de Dios. Lleva varias décadas cerrado y su rehabilitación integral supondrá una de las intervenciones urbanas de mayor impacto en el Casco histórico. El plan de actuación contempla tres fases. En la primera se levantarán las 28 viviendas de alquiler para jóvenes, mientras que la segunda prevé la construcción de un aparcamiento subterráneo con 70 plazas destinadas a vecinos y residentes. En la tercera fase se ejecutará una plaza pública con pasarela de conexión hacia la plaza del Conde y el Palacio de Fuensalida, generando un nuevo espacio de encuentro y esparcimiento en el corazón de la Judería. La intervención respetará la fachada y la cubierta originales , con el fin de conservar la imagen histórica del inmueble y garantizar una integración armónica con el entorno. Se trata de un proyecto concebido como «una actuación de gran impacto social» , en palabras del alcalde, Carlos Velázquez, ya que combina la recuperación del patrimonio con la creación de vivienda asequible y servicios complementarios en una de las zonas más emblemáticas de la ciudad. Por su parte, el Centro Cultural San Ildefonso, otro de los edificios provinciales incluidos en el plan, se convertirá en el futuro Centro Gastronómico Provincial de Toledo , un espacio de referencia para la formación, la investigación y la promoción del sector hostelero y agroalimentario. La concesión ya ha sido licitada. El inmueble, de 1.400 metros cuadrados, se cerró en 2013 y anteriormente había tenido distintos usos: fue cementerio de las monjas -donde se enterraba a personas fallecidas en instituciones de beneficencia-, además de sala de exposiciones, almacén y oficina tributaria. Su rehabilitación persigue una adecuación funcional completa que lo vincule a un modelo de restauración sostenible y de ocio responsable, combinando la gastronomía de proximidad con la innovación culinaria. El futuro centro aspira a convertirse en un referente provincial en el ámbito gastronómico, promoviendo la formación especializada y la divulgación del producto local , en la línea de otros centros nacionales de excelencia.