El “no me consta” de Pedro Sánchez tenía como objetivo evitar una imputación por falso testimonio
- Preparación de la comparecencia de Pedro Sánchez
- Estrategia de respuesta en el Senado
- Contexto político y temas pendientes
- “No me consta”, para evitar falso testimonio
- Posible implicación judicial
- Control estricto sobre temas sensibles en Moncloa
- Valoración gubernamental y crisis interna en el PSOE
- Críticas desde el PP al interrogatorio a Sánchez
- Balance final de la comparecencia
Preparación de la comparecencia de Pedro Sánchez
El objetivo prioritario diseñado en Presidencia era no incurrir en falso testimonio, según explican a Confidencial Digital fuentes conocedoras del preparativo que desarrolló el Gobierno en los días previos.
Estrategia de respuesta en el Senado
El jefe del Ejecutivo no quería caer en la “trampa” que preparaba la oposición, como lo califican allegados al presidente. La hoja de ruta pasaba por contestar solo a preguntas que no provocasen polémica, ni titulares “tergiversados”, aseveran en Gobierno. Y dejar a un lado aquellas que pudiesen comprometer, política o judicialmente al presidente.
En Moncloa niegan que esa estrategia se deba a una cuestión de mala fe, o a eludir respuestas que pudiesen incriminar a Sánchez, sino a la cantidad de datos y fechas que se iban a exponer en una comparecencia que preveían larga y “difícil”, y que terminó alargándose cinco horas.
Contexto político y temas pendientes
Más aún. No se estudiaba un solo caso, sino que contaban con que el PP abordaría todos: el hermano de Sánchez, Begoña Gómez, el ‘caso Koldo’, y hasta la filtración del email del novio de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, que finalmente quedó tapado. “Sabíamos que iban a ser muchas preguntas” y que no iba a ser fácil responder a todas”, admiten fuentes gubernamentales.
“No me consta”, para evitar falso testimonio
El equipo de Sánchez decidió optar por el “no me consta”, una manera de no decir que sí ni que no, y con ello evitar un posible falso testimonio.
En las comisiones de investigación parlamentarias, al igual que cuando se acude como testigo en una investigación, es obligatorio decir la verdad, y no hacerlo puede incurrir en un delito que puede acarrear suspensión de cargo público de entre 6 meses y 3 años.
Posible implicación judicial
En Moncloa se muestran convencidos de que la estrategia de los populares y de Vox se centraba en intentar forzar un error del presidente, con el fin de llevarlo ante los tribunales. Y no les falta razón. Fuentes del PP admiten a Confidencial Digital que revisarán las actas cuando se publiquen, al milímetro, para intentar imputarle dicho delito a Sánchez.
Control estricto sobre temas sensibles en Moncloa
Cuándo conoció a Koldo, la salida de Ábalos, el conocimiento de las presuntas mordidas, los pagos en metálico en Ferraz, el rescate de Air Europa… forman una larga lista retahíla de cuestiones que Moncloa cuidó al detalle, para evitar, a toda cosa, que el presidente diera un paso en falso.
Valoración gubernamental y crisis interna en el PSOE
En el Gobierno dan por cumplido el objetivo, lo que, a su vez, ha provocado una reacción de satisfacción del presidente. Sin embargo, en las filas socialistas, más allá de la dirección, no ha convencido la reiterada alusión al “no me consta”.
Es una frase que consideran símbolo de la corrupción del Partido Popular en la etapa de Mariano Rajoy, por la cantidad de veces que la emplearon sus dirigentes para eludir cualquier responsabilidad penal. “No queda bien escucharnos a nosotros ahora recurriendo a esas palabras”, admiten fuentes del partido.
Críticas desde el PP al interrogatorio a Sánchez
La comparecencia de Sánchez no ha terminado de gustar dentro del PSOE, y en el Gobierno admiten salió reforzado, no por las declaraciones del presidente, sino por los errores del PP en el interrogatorio. “Nos han ayudado bastante”, sintetizaba un alto cargo del Ejecutivo.
Se trata de una percepción que comparten en el PP. Aunque Génova asegura que gran parte del objetivo se ha cumplido, con la mera imagen de un presidente respondiendo a preguntas sobre corrupción, no son pocos los que cuestionan el interrogatorio de Alejo Miranda de Larra. Aseguran que las formas fueron excesivamente agresivas en vez de calmadas, incluso atropelladas y lanzando nuevas preguntas sobre cuestiones distintas, sin esperar siquiera a la respuesta de Sánchez.
Balance final de la comparecencia
Para los populares, ha terminado sucediendo algo que temían: dejar vivo al presidente. Llevaban meses cuestionando internamente los interrogatorios de la comisión de investigación: “Cada vez que vienen, les dejamos salir mejor de lo que entraron”, admitía una fuente del partido. Y el temor a repetir el error con Sánchez era mayúsculo. Tanto es así que en Moncloa aseguraban estar tranquilos, vistos los precedentes.
Con todo, los dos principales partidos aseguran haber cumplido sus objetivos principales, y ninguno admite haber sido derrotado. Pero entre bambalinas se evidencia que nadie quedó satisfecho de la comparecencia de este jueves.