El consejo de una veterana banquera para jóvenes que quieren una vivienda y no logran ahorrar
Una mentalidad hipotecaria antes de firmar una hipoteca
En tiempos donde la inflación y los altos precios de la vivienda impiden a los jóvenes acceder a un hogar, la economista Montse Cespedosa plantea una solución poco convencional. Desde su visión, adquirida durante más de dos décadas en el sector financiero, el ahorro debe simular desde el principio el compromiso que implicará pagar una hipoteca.
Su premisa es simple: "hay que habituar la nómina al cargo de una hipoteca cada mes". Esto implica reservar una parte fija del salario como si ya se estuviera abonando una cuota hipotecaria, generando un hábito de gasto responsable y realista.
El 30% que hace la diferencia
Cespedosa recomienda que los jóvenes, al recibir su nómina, destinen inmediatamente el 30% de sus ingresos a una cuenta aparte, sin tocarla. Esta cantidad simula el pago mensual de un préstamo hipotecario, entrenando tanto la disciplina financiera como la resistencia psicológica al consumo.
“Ese dinero no debe quedarse bajo el colchón ni en una cuenta sin rendimiento. Debe invertirse o, al menos, colocarse en un producto con rentabilidad controlada según el perfil del ahorrador”, detalla la experta.
Dejar de gastar no es lo mismo que ahorrar
Montse advierte sobre una confusión habitual entre jóvenes: creer que no gastar equivale a ahorrar. En su opinión, el ahorro debe ser activo: debe producir beneficios mediante inversiones diversificadas o cuentas remuneradas.
Una cuenta monedero o un fondo de inversión de riesgo bajo pueden ser opciones adecuadas para quienes se inician en el ahorro, especialmente si su objetivo es una entrada para la compra de vivienda.
Cuando el sueldo no alcanza: buscar ingresos alternativos
¿Y qué pasa si no se puede apartar ese 30%? “No hay que conformarse con un salario que no permite ahorrar”, afirma Cespedosa. Para ella, el ahorro no es negociable, por lo que propone buscar fuentes de ingresos extra, como trabajos de fin de semana o colaboraciones puntuales.
Azafatos de eventos, camareros, repartidores… cualquier ingreso adicional ayuda a crear un colchón financiero sólido que se pueda destinar a la vivienda futura.
El ahorro como objetivo vital
Más allá de las cifras, Montse Cespedosa insiste en la necesidad de adoptar una cultura del esfuerzo: “Hoy falta espíritu de sacrificio. Pero ese esfuerzo es el que marca la diferencia en unos años”.
Su mensaje es claro: aunque parezca difícil, el primer paso es actuar como si ya tuvieras una hipoteca. El hábito creado no solo prepara a nivel financiero, sino que refuerza la constancia, elemento clave para alcanzar cualquier objetivo a largo plazo.
Simular hoy lo que te costará mañana
Convertir el ahorro en una rutina es, según esta economista, la mejor forma de prepararse para el reto de la vivienda. Mientras el mercado inmobiliario sigue siendo desafiante, los hábitos personales pueden marcar la diferencia.
Montse concluye con una frase reveladora: "El ahorro no es un lujo, es un deber que todo joven debería asumir desde el primer sueldo".