El día de Todos los Santos y el de los Difuntos a renglón seguido son siempre caras de una misma moneda, luz y sombra de dos días de noviembre en los que el frío y la oscuridad le van queriendo ganar la partida a las horas de sol. Este sábado la tradición de la Iglesia apela a vivir con la vista puesta en la salvación evocando el ejemplo de los que obraron con rectitud y santidad. Por la tarde, en la víspera del día de los Difuntos, la conmovedora aparición de Nuestra Señora del Amparo es la certeza de que la Madre llega para proteger en el regazo a sus hijos. Siempre ceremoniosa y emocionante resulta la salida desde el interior de su iglesia de San Francisco , mientras queda luz y la noche aún no se intuye. Hermosa se ha mostrado nada más estar en el Compás de San Francisco, con el paso delicadamente adornado con rosas en tono rosa claro. La banda de música Tubamirum ha interpretado la marcha 'Cristo en la Alcazaba' en la calle de la Feria mientras un notable número de niños precedía a la Virgen en el cortejo. En la calle San Francisco la luz se hacía tenue y la candelería de la Virgen y su rostro le iban poniendo la luminosidad a la penumbra de esa hora mientras era el momento de acercarse a la plaza del Potro al son de 'Oremos' y 'Nuestra Señora del Patrocinio'. «Poco a poco», mandaba Curro a sus costaleros. No había pasado desapercibido el lazo negro por los difuntos en el paso, el nudo en la garganta y la mirada al cielo por los muchos a los que se ha despedido este año, pero en este punto del recorrido ha llegado un momento en el que la emoción se ha derbordado. La Virgen ha llegado al lugar donde aguardaba la familia de Antonio Cuadrado , que murió el pasado 17 de octubre. La levantá ha sido en su memoria, ante Mercedes Castro , su viuda, a la que el capataz ha entregado una de las rosas del Amparo. Fue costalero de María Santísima de la Candelaria durante 40 años y de Nuestra Señora del Amparo desde los inicios de la salida procesional hace casi dos décadas. Como orfebre , realizó para la hermandad los llamadores de los pasos procesionales de Nuestro Padre Jesús de la Oración en el Huerto y del Señor Amarrado a la Columna. La cofradía del Huerto de esta forma va culminando junto al Amparo, de forma plena y sobria , un intenso año de conmemoración en las calles del cincuentenario de su refundación, tras la extraordinaria de la Candelaria, la Misión evangelizadora del Señor del Huerto y el Vía Crucis Magno. Por todo esto y más el día ha sido un mosaico de devociones que ha comenzado muy temprano en la plaza de Capuchinos en torno a Nuestra Señora Reina de los Ángeles en sus Misterios Dolorosos. Las voces de Cantabile han desgranado buena parte del rico patrimonio musical de la hermandad del Císter mientras el cortejo ha ido en rosario a la parroquia de San Miguel. A primera hora de la tarde, en otro punto de la ciudad, en la Cuesta de San Cayetano Nuestra Señora del Carmen ha ido en su rosario vespertino a la parroquia de Nuestra Señora de Gracia para celebrar allí una misa por el 50 aniversario de la canonización de San Juan Bautista de la Concepción, reformador de la Orden Trinitaria. Con el hábito y el Niño Jesús el vestido de los castillos en tonos azulados, se ha aludido al 75 aniversario del Dogma de la Asunción de la Virgen. La capa de los rosarios la ha lucido recién restaurada por Juan Pablo Morales, así como los escapularios bordados en oro por Jesús Sánchez. La Virgen se encontró con la ofrenda de ramos de flores y con altares dispuestos para honrarla en la avenida de Ollerías, el Muro de la Misericordia y en la calle Costanillas. El coro de la archicofradía ha acompañado el rezo con las tradicionales coplas y cantos carmelitanos. Ha sido una intensa jornada que se ha vivido con la complicidad del buen tiempo y a la vez de puertas para dentro en las iglesias, con los besamanos a Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas en San Lorenzo, La Virgen del Refugio en su templo del Campo de la Verdad y a la Virgen del Rosario en San Pablo.