“Autorretrato ciego”: Raúl Charlín y la deconstrucción del poder de la mirada
Para Raúl Charlín, médico de profesión y fotógrafo de oficio, es difícil recordar el punto exacto en que la idea comenzó a dar vueltas por su cabeza. Lo que sí precisa es que sucedió hace aproximadamente 15 años, luego de pasar un tiempo viviendo cerca de la Biblioteca Central para Ciegos.
“Siempre que pasaba por ahí me decía a mí mismo ‘hoy tengo que ir a proponer este proyecto que tengo‘. Y así pasó el tiempo”, recapituló en conversación con Radio y Diario Universidad de Chile. “Era algo que estaba en ciernes, nada muy claro todavía”.
“En realidad —precisó—, era la intención de investigar fotográfica y visualmente la posibilidad de hacer autorretratos o de gestionarlos y hacerlos con la coautoría de personas ciegas. Así se fue desarrollando y después, hace unos cuatro años, recién apareció la idea clara de llevarlo a cabo. Con eso también empezó mi investigación propiamente tal”, compartió.
Ese fue el germen que terminó dando forma a “Autorretrato ciego“, exposición que estará disponible en Matucana 100 del 19 de diciembre al 18 de enero y que, tal como adelantaba el mismo Charlín, explora el ejercicio fotográfico en personas con discapacidad visual, en una instancia que igualmente se propuso correr el cerco en torno a lo que culturalmente entendemos por ver.
“Autorretrato ciego”, exposición del fotógrafo y médico Raúl Charlín.
“Hace tiempo que nos encontramos en la época de los ‘oculocentrismos’, como se dice. Estamos muy focalizados en mirar y muchas palabras que usamos en formas concretas significan algo relacionado con los ojos. Por ejemplo, uno dice: ‘oye, ¿puedes resolver este problema?’, y la respuesta es ‘lo veo al tiro’. Así llevamos todo a los ojos. Pero si lo ampliamos podemos sacarlo de ahí. De esa forma podemos ver con las manos, con los oídos, con las sensaciones e incluso con las intuiciones. El concepto se amplifica y se potencia”, reflexionó el autor.
En términos concretos, las sesiones fueron hechas con máquinas antiguas, con placas grandes de emulsión fotográfica. “Hay una analogía, y es que la cámara fotográfica es una herramienta que simula un ojo. La película emula a la retina”, comparó el médico. “Hay cosas súper interesantes que surgen de eso. Incluso la imagen está invertida, tal como en la retina; y después, por un proceso, se vuelve al positivo. Son varios los detalles que hacen que este acto sea algo muy profundo y simbólico, y las personas que participaron en realidad quedaron muy felices. Porque incluso les hacemos una entrevista, junto a un escáner tridimensional del rostro para que puedan palparla. Es una forma de salir al mundo, un testimonio“.
Una asimetría de las condiciones materiales que se equilibra a través de un gesto tan sencillo como el disparo: “La idea de la coautoría para mí siempre ha sido muy atractiva y, en particular, entregar el poder de presionar el obturador del lente a través de un cable a una persona que no puede ver y que probablemente nunca va a poder mirar la fotografía que se está tomando, por un tema más intuitivo, me resultaba muy atractiva. Porque es incluso un poco contradictorio el hecho de que una persona ciega se pueda retratar”.
“Autorretrato ciego”, exposición del fotógrafo y médico Raúl Charlín.
Una inclusión mutua
En términos materiales, la muestra estará compuesta no solo por los retratos en cuestión, sino que también incluirá paneles en braille, rostros en 3D y una serie de audios rescatados de las conversaciones sostenidas por el artista con las y los colaboradores de esta iniciativa. Es por eso que Charlín la considera una exposición inclusiva incluso para quienes no viven con una discapacidad visual.
“Son materiales que los pueden adentrar en el mundo del no ver. Con los testimonios, incluso palpando. Obviamente que el que no sabe leer braille no lo va a entender, pero hay un mundo ahí que salta simplemente de verlo, de palparlo. Y también vamos a hacer unas mediaciones con parte del equipo de la Biblioteca Central para Ciegos, Rodrigo y Elizabeth, que realizarán una introducción al mundo de la ceguera, también llevando a una experiencia dentro de la exposición que es con los ojos vendados y con uso de bastones. Eso es sumamente interesante y muy provechoso a nivel de experiencia humana”, valoró el fotógrafo.
Sin embargo, el recurso más trascendental para Raúl radica en las entrevistas que compartió con las y los retratados. “Hay muchos testimonios muy potentes, desde cómo quedaron ciegos, cómo nacieron ciegos o cómo sueñan los ciegos, que es algo que vamos a tratar con textos que van a estar impresos en el muro”, adelantó.
Uno de los participantes de la muestra “Autorretrato ciego” con el molde 3D de su fotografía.
“Pensando en ciertos denominadores comunes, muchos dicen que si pudieran elegir volver a ver, no lo aceptarían, por ejemplo. Que si les apareciera una cura milagrosa no la tomarían, cosa que es bien impactante. Obviamente no son todos, pero muchos hablan de eso, y diría que eso es lo que más me ha impresionado. También el tema de los sueños. Las personas que vieron en algún momento y perdieron la visión suelen seguir soñando que ven. Entonces, de alguna forma, durante el día son ciegos y en la noche vuelven a ver”, profundizó el artista.
“Vuelven a ver, pero quedaron congelados en el tiempo con sus seres queridos. Sueñan con la imagen de una hermana y aunque pasaron 15 años siguen soñando con la hermana que recuerdan. Eso es algo muy común e impresionante”, agregó.
Costado donde igualmente percibe que tuvo mayor incidencia su formación profesional: “Hay algo de eso en la manera en que interactúo con las personas que retrato en general. Desde hace muchos años siento que entro un poco en ese rol de médico. Se da una solemnidad, de alguna manera. Pero la motivación es la curiosidad. Hay un tema muy humano porque también he aprendido muchísimo de la realidad humana y de las realidades prácticas que significa ser ciego, más allá de ser médico, obviamente”, concluyó Charlín.