Los socios sacan las uñas para las urnas del 2026
Los socios parlamentarios del Gobierno no han tenido más remedio que las uñas ante el grosor de chapapote (de la corrupción) que supura el sanchismo. Ninguno de ellos proclama de forma solemne, eso sí, que la Legislatura ha llegado a su punto y final, aunque lo den por descontado y cada vez estén más urgidos por la necesidad de aprovechar el tiempo para recolocarse ante un escenario electoral complejo para todos ellos (si acaso, con la excepción de Bildu).
En una entrevista en Al Rojo Vivo, en La Sexta, la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, emplazó ayer al presidente del Gobierno a un «cambio profundo» en la parte socialista del Ejecutivo y a una reacción contundente. «Así no podemos seguir», declaró. El problema, como le ocurre a Junts y al resto de aliados del «sanchismo», es que sus advertencias no acaban de resultar creíbles, a pesar de que suba el tono, ya que se sigue dando por hecho que no pasará de la fase declarativa a una decisión que de verdad tenga consecuencias sobre la continuidad de Sánchez en Moncloa. «Se acabaron las reflexiones. Se acabaron los cambios y las reformas cosméticas. Hay un punto y aparte y toca actuar», sentenció.
Los partidos de Sumar en el Gobierno –Movimiento Sumar, IU, Comunes y Más Madrid–, tocan suelo asfixiados por el riesgo cierto de acabar arrastrados por los escándalos de corrupción y de machismo que atacan al PSOE. Entre ir a elecciones, donde no tienen posibilidades de mejorar posiciones, y seguir sosteniendo a Sánchez, lo que les puede hundir todavía más en el pozo, la salida es seguir ganando tiempo, apretando más, pero sin ahogar.
Lo mismo puede decirse del resto de costaleros de Sánchez en Moncloa. El PNV apuntó ayer a elecciones en el próximo año. Los nacionalistas vascos están convencidos de que Sánchez pondrá las urnas como muy tarde a finales del próximo año, y, en todo caso, antes siempre de que se convoquen las elecciones municipales de la primavera de 2027. La portavoz del PNV en el Congreso, Maribel Vaquero, indicó que ve al Gobierno en shock y que su deterioro político puede desembocar en elecciones generales el próximo año. No fue un gesto retórico ni una amenaza, sino una señal dirigida tanto al Ejecutivo como al resto de fuerzas: ellos también empiezan a prepararse para otro escenario porque perciben que el poder ha dejado de ser previsible. En su lectura, el Gobierno ya no dispone de autoridad suficiente para ordenar la legislatura, ni tampoco de crédito político para pedir lealtades a corto plazo. A partir de ahí, los acuerdos hace tiempo que dejaron de ser estratégicos para pasar a ser tácticos.
Ese cambio de fase es el que está condicionando también la posición política de Junts, que ayer volvió a tensar la cuerda sin disimulo. Pero igual que los otros, cuidándose de no romperla, pese a que reconozcan que «el PSOE de la corrupción es un compañero tóxico». Míriam Nogueras apeló a ERC a unir fuerzas para «forzar» al Gobierno, aprovechando su debilidad. Su llamamiento va dirigido a que los 14 diputados independentistas actúen conjuntamente en Madrid para forzar al Gobierno a hacer concesiones para Cataluña, según desarrolló en una entrevista en el «Café didees» de La 2. Nogueras defendió que la debilidad del Gobierno de Sánchez es una oportunidad para transformar la división de los dos socios en una fortaleza.
Estos movimientos confirman el cambio generalizado de actitud entre los aliados habituales del PSOE, que hasta el momento no han querido aparecer nunca como responsables de una caída abrupta, sino solo apretar sin romper.
A Junts y a PNV les interesa, además, aprovechar la coyuntura para debilitar directamente la imagen de Sánchez, el gran icono electoral del PSOE en sus respectivas circunscripciones.
Mientras tanto, dentro del PSOE el diagnóstico es mucho más sombrío de lo que se admite en público. En privado, dirigentes territoriales y cuadros intermedios hablan de colapso, de un partido desorientado y de una legislatura que se sostiene solo por inercia. Pero esa crisis interna es, para los socios, un dato más del tablero, no un problema a resolver. Cada uno de ellos actúa ya pensando solo en el día después de que formalmente se anuncien elecciones.