Salsa mala leche y bocadillo son las primeras palabras que deben escribirse al mencionar El Picantón . La bocadillería continúa fiel a lo que fue y nunca ha cambiado de manos ni de sabor en la zona de la Puerta de Almodóvar . El célebre bocadillo Picantón es la estrella indiscutible de la casa, elaborado con mortadela a la plancha solo, con pimientos fritos, con queso fundido, o con tortilla de patatas en el caso del especial, según la receta original. A lo largo de los años se han añadido variantes y retirado otras porque se alza como una de las más antiguas de Córdoba en su estilo, especializada en picante y en variedad de salsas propias. En el año 1978, Antonio y Basi, los padres de Penélope Núñez , la actual dueña, inauguraron El Picantón con la determinación de crear algo nuevo, innovador, unos bocadillos que se salieran de lo habitual para ser algo delicioso y proporcionar una explosión de sabores acompañados con una ensalada fresca de tomate y lechuga. Así nació la famosa salsa mala leche , que se perpetúa como un desafío para los verdaderos amantes del picante. Su fórmula exacta es un enigma que mantiene muy bien guardado: «Sigue siendo secreta hasta que me toque la Lotería o me toque jubilarme y lo mismo la publico para que la tengan todos los cordobeses», sonríe Penélope. De todos modos, bajar la persiana no es algo que entre en sus planes inmediatos, por lo que la célebre mala leche, la única que pica junto a las otras sin pique (la camello, la verde, la provenzal y la currita) siguen al alcance de todos sus incondicionales. El ali oli es íntegramente casero también, indica. El Picantón lleva forjados 47 años de andadura con la esencia absolutamente intacta, como resalta Penélope, y trabajando con los mismos productos y proveedores . Las dos primeras décadas, de 1978 a 1998 ella estuvo trabajando junto a sus padres y hermanas, y desde 1998 lo gestiona ella en solitario. A veces su marido desde hace 26 años, Sandor Mufañas , es quien ha estado de cara al público, pero nunca se ha traspasado. Como la ley de la oferta y la demanda rige para todos, en este tiempo «ha habido bocadillos que han desaparecido , como el de chorizo al mazazo, con chorizo de tipo rosario, que era muy simbólico aquí, porque los nenes de hoy en día no lo comen». Los que más vende son los picantones, seguidos de los serranitos (con filete de cerdo, pimientos fritos y jamón serrano) y los camperos (con filete de lomo, pimientos fritos y tortilla de patatas). También ofrece en la carta hamburguesas de ternera. El pan que utiliza es «de panadería, de las que quedan ya muy poquitas clásicas. No tengo pan precocinado, tengo pan del día, de Panadería Tradición Cordobesa , que son familiares de los antiguos Hermanos Muñoz. Compro un volumen de pan del día y hay días que me sobra pan y otros días que a las diez de la noche ya estoy en casa», apunta. Todos los bocadillos, calientes, se acompañan de tomate y lechuga, y el denominador común es que la preparación es en el mismo momento que lo pide el cliente. Tiene un teléfono de pedidos para recoger en el local. Por las mañanas acuden «muchos chicos de la Facultad de Filosofía y Letras en la época de exámenes que agarran el bocadillo y se van a la biblioteca a seguir estudiando. Vivo poco del extranjero. Y luego por la tarde de diario son las personas que salen del trabajo y con un bocata solucionan las cenas. Los fines de semana vienen más familias, más grupos que vienen a la Judería a dar un paseo. Todos de Córdoba », detalla. Las bebidas son en lata para llevar, cerveza, refrescos y agua pensando en el público joven y familiar. En el número 19 de la calle Fernández Ruano , El Picantón abre de lunes a sábados para almuerzos y cenas: de 13.00 a 15.30 horas, y de 20.30 a 23.30 horas o hasta el fin de las existencias de pan.