La Escuela de Arquitectura de Toledo de la Universidad de Castilla-La Mancha ha obtenido el primer premio de obras en la Bienal Española de Arquitectura 2025 gracias al proyecto de restauración y consolidación de las cuevas arenero de Tomelloso. El galardón se ha entregado en el marco de la Bienal celebrada en la Térmica Cultural de Ponferrada, un antiguo edificio industrial rehabilitado para usos culturales en la comarca del Bierzo. El reconocimiento pone en valor un trabajo centrado en un conjunto de excavaciones subterráneas que se remontan a principios del siglo XX , cuando la extracción de arena destinada a las fábricas de terrazo se convirtió en una actividad económica clave en Tomelloso. Se trataba de una economía de subsistencia que fue perdiendo peso a partir del desarrollismo de los años sesenta , momento en el que muchas de estas cuevas quedaron abandonadas, cegadas o 'lodadas', una circunstancia que agravó progresivamente su estado de conservación. A diferencia de las bodegas subterráneas tradicionales, estas cuevas arenero carecen de una estabilidad estructural inherente , ya que fueron excavadas sin planificación urbana ni regulación técnica. El resultado es un entramado irregular y caótico que se extiende en múltiples direcciones siguiendo la veta del material. Algunas de las cavidades ya cartografiadas alcanzan luces de hasta doce metros y longitudes de cuarenta metros , mientras que otras fueron excavadas en dos niveles y, tras el colapso de los estratos intermedios, presentan alturas especialmente elevadas. La alarma social generada por varios derrumbes y el temor a que estos se produjeran en cadena llevó al Ayuntamiento de Tomelloso a firmar en 2022 un primer convenio con la Universidad de Castilla-La Mancha, dotado con 210.000 euros, para cartografiar y estudiar el estado de las cuevas . Aquella investigación permitió obtener una primera caracterización mecánica del terreno, formular un modelo de colapso y definir criterios de intervención orientados a la seguridad y la conservación. El trabajo continuó en junio de 2024 con la firma de un segundo convenio entre ambas instituciones, con una duración de tres años y una aportación municipal de 336.664 euros . Gracias a esta financiación, la universidad ha podido adquirir un nuevo georradar que permite realizar levantamientos tridimensionales de las cavidades y avanzar en su reconocimiento e inspección detallada. El proyecto incorpora además la creación de una red de alerta temprana mediante un sistema de monitorización continua. Este dispositivo contempla el seguimiento de variables ambientales como la humedad y la temperatura, así como los movimientos en el interior de las cuevas, a través de la instalación de clinómetros, distanciómetros y fisurómetros que transmiten los datos de forma remota. Los trabajos de consolidación ahora premiados incluyen la construcción de pilares de fábrica muy especiales con forma de diábolo , es decir, mucho más anchos en la basa y en el capitel que en el centro. Además, la práctica ha llevado a perfeccionarlos. Los primeros que se realizaron eran de planta cuadrada, pero finalmente se apostó por hacerles de planta circular , porque estructuralmente funcionan mucho mejor. Juan Alonso y José Antonio Aguado lideran el grupo multidisciplinar que trabaja sobre el terreno del que también forman parte los arquitectos Araceli Tárraga , Juan Ramón Alfaro y Javier Vellés , que se encargó tanto del estudio histórico de las cuevas-arenero como de la intervención-, Joaquín Vargas y Alejandro Jiménez y Jesús González-Arteaga.