«Castilla-La Mancha necesita sentirse reconocida, escuchada y representada con honestidad». Así lo cree el presidente del Partido Popular de Castilla-La Mancha, Paco Núñez, que ha elegido la víspera de Nochebuena para dirigirse a los ciudadanos de la región, con un mensaje navideño en el que reafirma su compromiso personal con la comunidad autónoma. «Prometo hacerlo, os lo aseguro», afirma Núñez, que coloca a Castilla-La Mancha en el centro de su acción política y marcando el tono de un discurso centrado en la defensa de los valores, la cohesión social y la responsabilidad pública. Con una cuidada escenografía, más que institucional, 'presidencial', en la que destacan las banderas de Castilla-La Mancha y España, un niño Jesús y una biblia abierta en la que se puede ver una ilustración de la adoración de los pastores, Núñez sitúa el inicio de su discurso en el plano personal y social, subrayando el carácter familiar de estas fechas y expresando un recuerdo prioritario para quienes atraviesan situaciones difíciles. «Quiero que mi primer deseo en este mensaje sea para los enfermos de Castilla-La Mancha, un deseo de esperanza en que muy pronto estarán bien», señala, antes de tener también palabras para quienes han perdido a un ser querido durante el último año, una ausencia que, dijo, «nunca se va a borrar». Desde ahí, el líder del PP regional introduce una reflexión sobre la realidad social de la comunidad, poniendo el acento en las situaciones de precariedad que sufren muchos ciudadanos. Alerta, por ejemplo, de que hay familias que viven «al borde de la pobreza», sin poder encender la calefacción o sin ofrecer a sus hijos «la vida que se merecen», una realidad que, a su juicio, debe formar parte del debate público más allá del contexto navideño. El mensaje avanza después hacia un análisis de mayor alcance político. Núñez defiende el valor de la democracia española y los logros acumulados durante décadas , recordando que ha permitido alcanzar «los mayores niveles de bienestar, de libertad y de derechos de nuestra historia». Sin embargo, advierte de una creciente inquietud social ante una creciente crisis política. «Cada vez somos más quienes percibimos que las reglas del juego democrático se estiran , se fuerzan o se interpretan según conviene», afirma. En ese contexto, el presidente del PP castellanomanchego centra buena parte de su intervención en la «falta de ejemplaridad» y en lo que define como una «crisis ética en la política». En este sentido critica la normalización de la mentira y el uso partidista de cualquier argumento con el objetivo de conservar el poder, advirtiendo de que «cuando se justifica todo para que el que es de tu partido siga a toda costa, algo se rompe». Como ejemplo de esa incoherencia , Núñez se refiere de forma expresa al respeto a la mujer y a la necesidad de coherencia entre el discurso público y los hechos. «De nada vale hacer grandes discursos y ponerse detrás de una pancarta, si no denunciamos al que no respeta a una mujer aunque sea de nuestro partido», señala. A partir de ahí, el mensaje enlaza con una advertencia sobre el deterioro institucional y la pérdida de confianza ciudadana . Núñez, en su mensaje a la comunidad autónoma, reivindica el respeto a la ley, la separación de poderes y la solidez de las instituciones como elementos esenciales del sistema democrático y alerta de que su debilitamiento tiene efectos acumulativos. «La democracia no muere de golpe, pero se vacía por dentro», sostiene. El dirigente popular vincula, además, esa crisis institucional a una crisis de valores más profunda, en la que sitúa la pérdida de referentes éticos comunes. En este punto, reivindicó el legado del humanismo cristiano como parte de la base cultural compartida, citando valores como la dignidad de la persona, la justicia, la verdad y la responsabilidad, que consideró vigentes más allá de las creencias individuales. Núñez cierra su mensaje con un llamamiento al servicio público y al compromiso con el bien común, defendiendo que «la grandeza no está en el poder, sino en el servicio a los demás».