Así es el Pilatus PC-21 que estrena el Ejército del Aire y que ya ha volado la princesa Leonor
La incorporación del Pilatus PC-21 al sistema de enseñanza del Ejército del Aire y del Espacio responde a una necesidad estratégica: preparar a los futuros pilotos en un entorno que anticipe con precisión las condiciones operativas de los aviones de combate modernos. La decisión implica dejar atrás décadas de formación basada en reactores de diseño clásico y apostar por un turbohélice de altas prestaciones.
El cambio se produce tras la retirada progresiva del C-101, un avión que durante más de 45 años ha sido la columna vertebral de la enseñanza aérea militar en España. Su sustituto no es una adaptación menor, sino un concepto radicalmente distinto que integra aviónica digital, simulación avanzada y costes operativos más eficientes.
Un entrenador diseñado para la era de los cazas de quinta generación
El PC-21 ha sido concebido para cubrir todo el ciclo de formación, desde las fases básicas hasta el entrenamiento avanzado. Su cabina de cristal replica la disposición y los sistemas de aeronaves de combate de última generación, lo que permite a los alumnos familiarizarse desde el inicio con pantallas multifunción, gestión de misión y procedimientos complejos.
Cabina digital y sistemas integrados
La aeronave cuenta con asientos en tándem, presurización completa y un sistema de generación de oxígeno a bordo. Incorpora además asientos eyectables de última generación y protección anti-G, elementos habituales en cazas operativos. Todo ello se integra en un sistema de entrenamiento que combina vuelo real con simulación, reduciendo horas en aviones más costosos.
Prestaciones que redefinen el entrenamiento
Con una velocidad máxima cercana a los 800 km/h y un techo de servicio superior a los 11.500 metros, el PC-21 ofrece un rendimiento muy por encima del de los entrenadores tradicionales. Estas cifras permiten simular perfiles de misión complejos sin necesidad de recurrir a reactores de combate en las primeras fases de instrucción.
España, entre los principales operadores del Pilatus PC-21
España ha adquirido un total de 40 unidades, situándose entre los mayores usuarios internacionales de este modelo. El avión ya está en servicio en fuerzas aéreas como las de Australia, Francia, Reino Unido o Suiza, país de origen del fabricante. Esta adopción generalizada refuerza su consideración como estándar global en entrenamiento avanzado.
La llegada del PC-21 también afecta a unidades emblemáticas. La Patrulla Águila, símbolo de la aviación militar española, iniciará su transición a este modelo tras décadas volando el C-101. El proceso incluye la adaptación de maniobras acrobáticas a un avión con características muy distintas, pero con mayores márgenes de seguridad y eficiencia.
El vuelo que marca una nueva etapa institucional
La introducción del PC-21 ha coincidido con un momento de especial visibilidad pública. Felipe VI ha probado personalmente el avión en la base de San Javier, subrayando la importancia estratégica del nuevo sistema de enseñanza. Este gesto institucional refuerza el mensaje de modernización de las Fuerzas Armadas.
En este mismo contexto se ha producido el primer vuelo en solitario de la princesa Leonor en un avión militar, un paso simbólico dentro de su futura formación en la Academia General del Aire. El uso del PC-21 garantiza que su instrucción se realice con los mismos estándares tecnológicos que los del resto de pilotos militares españoles.
Una plataforma pensada para el futuro de la defensa
El valor del Pilatus PC-21 no reside solo en sus prestaciones, sino en su capacidad para integrarse en programas de formación vinculados a cazas de quinta generación. Acuerdos tecnológicos internacionales permiten que este entrenador simule sistemas y escenarios propios de aeronaves como el F-35, optimizando recursos y tiempos de aprendizaje.
Con la entrada en servicio del PC-21, el Ejército del Aire y del Espacio consolida un modelo de enseñanza alineado con las necesidades operativas del siglo XXI. El avión no es únicamente un relevo generacional, sino la base sobre la que se formarán los pilotos que definirán la aviación militar española en las próximas décadas, incluido el itinerario formativo de la princesa Leonor.