Miguel Benito, abogado: “Si una empresa ha estado en repetidos años dando una cesta de Navidad, el trabajador tiene derecho a exigirla”
La cesta de Navidad forma parte del imaginario laboral de cada final de año. Para algunos trabajadores es un gesto simbólico, para otros un complemento material esperado y, para las empresas, una tradición que no siempre está respaldada por una obligación legal clara. Sin embargo, lo que comienza como un detalle voluntario puede adquirir otra dimensión cuando se repite durante varios ejercicios consecutivos.
El abogado Miguel Benito, especializado en derecho laboral, aborda esta cuestión en uno de sus vídeos en redes sociales, donde aclara un punto clave: la empresa no está obligada, por norma general, a entregar una cesta de Navidad. Tal y como señala de forma expresa, “no, la empresa no está obligada a entregar una cesta de Navidad a sus empleados si nunca lo ha hecho. Es algo voluntario”.
Esta afirmación conecta con el marco legal general. La legislación laboral española no recoge la cesta de Navidad como un derecho básico ni como una percepción salarial obligatoria. Su existencia depende, en principio, de la voluntad del empleador o de lo que se haya pactado en convenio colectivo o contrato individual. Sin embargo, en algunos casos podría llegar a convertirse en una reclamación legal del trabajador.
¿Cuándo se convierte la cesta de Navidad en un derecho?
El matiz aparece cuando esa voluntariedad se mantiene en el tiempo. Según explica Benito, si la empresa ha venido entregando la cesta de Navidad de forma reiterada y sin condiciones, la situación puede cambiar desde el punto de vista jurídico. En sus palabras, “si durante repetidos años y sin estar sujeto a ninguna condición, la empresa viene dando una cesta de Navidad a sus empleados, se entiende por la jurisprudencia que pasados los tres o cuatro años, ya no la puede quitar de manera unilateral sin dar explicaciones”.
Este planteamiento se apoya en la doctrina del llamado “derecho adquirido” o “condición más beneficiosa”, una figura reconocida por la jurisprudencia laboral. Cuando una empresa concede de forma constante una mejora que no está legalmente obligada a dar, esa mejora puede incorporarse al vínculo laboral y no eliminarse de manera arbitraria.
Miguel Benito advierte de que la supresión de la cesta, una vez consolidada, puede tener consecuencias legales. “Si esto sucediese, se podría entender que la empresa ha hecho una modificación sustancial de un derecho adquirido, que es esta cesta de Navidad”, afirma en el vídeo.
La modificación sustancial de las condiciones de trabajo está regulada en el Estatuto de los Trabajadores y exige causas justificadas y un procedimiento concreto. Si la empresa no respeta estos requisitos, el trabajador puede impugnar la decisión ante los tribunales.
¿Qué puede hacer legalmente el trabajador?
El abogado señala que, ante una retirada injustificada, el empleado cuenta con varias vías de actuación. Por un lado, puede reclamar judicialmente la restitución de la cesta: “el trabajador tiene derecho a exigirla a los tribunales y que se le vuelva a dar”. Por otro, si la modificación le resulta especialmente perjudicial, existe una alternativa más drástica.
Según Benito, el trabajador “incluso podría irse de la empresa con una indemnización de 20 días por año trabajado”. Esta posibilidad se vincula al derecho del empleado a extinguir el contrato cuando una modificación sustancial de las condiciones de trabajo menoscaba su dignidad o sus expectativas laborales.
No todos los casos son iguales
Conviene subrayar que no cualquier cesta genera automáticamente un derecho. La jurisprudencia analiza factores como la regularidad, el número de años, si la entrega estaba condicionada a resultados o beneficios, o si se advertía expresamente de su carácter excepcional. También es relevante si la cesta aparece recogida en un convenio colectivo o acuerdo interno. Por ello, la interpretación no es automática ni uniforme. Cada caso debe examinarse de forma individual, atendiendo a las circunstancias concretas y a la documentación existente.
La reflexión que plantea Miguel Benito pone de relieve cómo determinadas prácticas empresariales, aunque nacen como gestos de cortesía, pueden adquirir relevancia jurídica con el tiempo. La cesta de Navidad, lejos de ser solo un símbolo festivo, puede convertirse en un elemento más de la relación laboral si se consolida como costumbre. Muchas empresas revisan gastos y beneficios sociales, así que conocer este tipo de matices legales resulta clave tanto para empleadores como para trabajadores.