"El pueblo está de luto": Crans-Montana intenta recomponerse tras la tragedia
Lo que prometía ser una noche de celebración y bienvenida al 2026 en los Alpes suizos se transformó, en cuestión de minutos, en una tragedia que ha conmocionado al país. El bar Le Constellation, punto de encuentro habitual para cientos de jóvenes, se convirtió en una trampa mortal apenas una hora después de las campanadas. El fuego se desató en la planta inferior, presuntamente por una bengala sobre una botella de champán. "En cuestión de segundos, toda la discoteca se incendió", relataron a BFMTV Emma y Albane, supervivientes francesas. La propagación fue tan violenta que apenas tuvieron tiempo para escapar: "Cundió el pánico absoluto, todo el mundo gritaba".
La rapidez de las llamas volvió el aire irrespirable. "Había tanto humo que no se veía nada. La mitad de la gente se asfixiaba al mismo tiempo", explicó a Associated Press Axel Clavier, de 16 años, quien logró huir de aquel "caos total" tras romper una ventana con una mesa. Mientras el establecimiento se transformaba en un horno, en la calle se improvisaba un rescate ciudadano.
"Pensé que mi hermano pequeño estaba dentro, así que vine e intenté romper la ventana", relató un testigo a la BBC, tras ver a personas "quemándose de la cabeza a los pies". Dominic Dubois, otro de los presentes, explicó a Reuters cómo los transeúntes y los servicios de emergencia colaboraron para trasladar a los heridos desde las altísimas temperaturas del interior al frío extremo del exterior. "Una de las prioridades era que todo el mundo entrara en calor. Se utilizaron hasta las cortinas de un restaurante cercano", señaló.
Daniel B., un español que celebraba el fin de año en un local cercano, relató a LA RAZÓN cómo a las 02:30 horas la música se detuvo abruptamente: "Nos dijeron que al parecer había habido un accidente, que se cancelaba todo. Nada más salir ya vimos el primer camión de bomberos". Daniel describió el desconcierto ante los rumores sobre las víctimas: "Cada rato subía el número: tres, luego seis, luego nueve... se hablaba incluso de diez, pero intentamos no hacer mucho caso porque cada persona decía una cifra diferente". En medio del despliegue, su prioridad fue la seguridad de su grupo: "Lo primero fue comprobar que todos nuestros amigos estaban bien. Nos fuimos a dormir sabiendo que había sido algo grave, pero sin entender realmente la dimensión de lo ocurrido".
Otro joven español, residente en el municipio desde hace siete años, compartió una experiencia similar: "Estaba en otro bar, y cuando nos enteramos, todo se bloqueó". Al ser una estación de muy pocos habitantes y de carácter familiar, donde "casi todos tenemos alguien en común", el golpe ha sido extremo. "El pueblo está de luto, muy triste, es una sensación extraña pasear por aquí. La gente no sabe cómo reaccionar", explicó, lamentando que entre las víctimas haya, "por desgracia, muchos menores".
Con cinco días de luto oficial decretados en Suiza, la comunidad busca ahora consuelo. En la iglesia de Montana-Station, los vecinos se refugiaron en la oración durante una misa en honor a los fallecidos. "Fue muy contemplativo, y el sacerdote dio un hermoso sermón sobre la esperanza. Tengamos al menos eso: esperanza", comentó a Swiss Info Jean-Claude, un feligrés local, al salir de una vigilia que marca el inicio de un duelo imborrable para Crans-Montana.