Así es el ‘modelo Ámsterdam’ que España está considerando para solucionar la crisis de vivienda
La crisis de la vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas sociales y económicos de España. El aumento sostenido de los precios del alquiler, la escasez de vivienda asequible y la presión turística en grandes ciudades han llevado al Gobierno y a varias administraciones autonómicas a mirar fuera en busca de soluciones.
Entre los modelos que más interés están despertando se encuentra el conocido como «modelo Ámsterdam», un sistema de regulación y planificación urbana que lleva décadas aplicándose en la capital neerlandesa y que ha logrado contener, con matices, algunos de los desequilibrios del mercado inmobiliario.
¿Cómo funciona el modelo Ámsterdam?
El llamado modelo Ámsterdam no se basa en una única medida, sino en una combinación de políticas públicas que intervienen de forma directa en el mercado de la vivienda. Uno de sus pilares es el alquiler social y asequible. En la ciudad, alrededor del 40 % del parque residencial pertenece a cooperativas o entidades semipúblicas, lo que reduce la dependencia del mercado privado y actúa como freno.
Otro elemento clave del modelo es la regulación de los precios del alquiler. En Ámsterdam existe un sistema de puntuación que determina el precio máximo legal de una vivienda en función de sus características como tamaño, eficiencia energética, ubicación, estado de conservación o servicios disponibles. Si un piso no alcanza un determinado número de puntos, el propietario no puede alquilarlo por encima del umbral.
La importancia de la gestión del suelo
En Ámsterdam, gran parte del suelo urbano pertenece al Ayuntamiento, que lo cede en régimen de concesión a largo plazo en lugar de venderlo definitivamente. Este sistema permite mantener el control sobre el uso del suelo y evitar la especulación a gran escala. Además, facilita que los nuevos desarrollos residenciales incluyan un porcentaje obligatorio de vivienda asequible.
España observa este modelo con especial interés. Algunas de las ideas que se están estudiando incluyen ampliar el parque público de vivienda, reforzar la colaboración con cooperativas y limitar el precio del alquiler en zonas tensionadas. De hecho, la actual legislación española ya incorpora ciertos elementos inspirados en experiencias europeas.
Críticas hacia el modelo Ámsterdam
Algunos expertos advierten de que una regulación excesiva puede reducir la oferta si los propietarios deciden retirar viviendas del mercado. En la propia capital neerlandesa existen listas de espera prolongadas para acceder a viviendas asequibles y dificultades para los recién llegados.
La clave, según urbanistas y economistas, está en adaptar el modelo al contexto español. España tiene un mercado históricamente orientado a la propiedad, un parque público muy reducido y una fuerte presión turística en determinadas ciudades. Por ello, aplicar el modelo Ámsterdam requiere inversión sostenida, planificación a largo plazo y coordinación entre administraciones.