Rusia envía un buque de guerra para escoltar al petrolero que Estados Unidos persigue
Un petrolero vacío y deteriorado, anteriormente conocido como Bella 1, ha provocado un nuevo episodio de tensión entre Estados Unidos y Rusia. La embarcación era seguida desde hace más de dos semanas por la Guardia Costera estadounidense por su presunta vinculación con el transporte de petróleo ilícito asociado a redes sancionadas. Tras evitar un intento de abordaje en diciembre, el buque abandonó aguas cercanas a Venezuela y se internó en el Atlántico.
Durante su huida, la tripulación cambió el nombre del barco a Marinera, pintó una bandera rusa en el casco y logró registrar la nave en Rusia sin una inspección formal, según expertos. Moscú, preocupado por la creciente incautación de petroleros que transportan crudo fuera del sistema internacional, desplegó un submarino y otros activos navales para escoltar al buque, una medida poco habitual que incrementó la atención diplomática sobre el caso.
El Gobierno ruso solicitó formalmente a Estados Unidos que cesara la persecución, mientras el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia afirmó que sigue la situación “con preocupación”. Por su parte, el Comando Sur de EE. UU. reiteró que está preparado para actuar contra embarcaciones sancionadas que transiten por la región. Según datos de posicionamiento marítimo, el petrolero navega actualmente rumbo al norte de Europa.
El incidente ocurre en un contexto de tensiones diplomáticas por la guerra en Ucrania y el endurecimiento de las sanciones occidentales contra el sector energético ruso. Analistas advierten que el cambio de registro del buque complica la base legal para una eventual incautación y que cualquier acción forzada podría derivar en represalias. El caso refleja los crecientes desafíos para la aplicación de sanciones en alta mar y el riesgo de que disputas comerciales escalen a conflictos políticos mayores.