Debate público en Australia por estadio de US$2,300 millones para los Juegos Olímpicos Brisbane 2032
BRISBANE, AUSTRALIA. — El ambicioso plan de construir un nuevo estadio principal para los Juegos Olímpicos de Brisbane 2032, con un costo estimado de US$2,300 millones, ha generado una intensa discusión política, social y económica en Australia, a poco más de seis años del evento.
El proyecto contempla una instalación con capacidad aproximada para 60,000 espectadores, que sería levantada en Victoria Park, una zona céntrica de Brisbane. El estadio está pensado como escenario de las ceremonias de apertura y clausura, además de las competencias de atletismo, convirtiéndose en el epicentro de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos.
Las autoridades del estado de Queensland defienden la obra como una inversión estratégica a largo plazo, asegurando que impulsará el desarrollo urbano, el turismo y la proyección internacional de Brisbane como ciudad global del deporte y el entretenimiento. El estadio formaría parte de un plan de infraestructura mayor cuyo presupuesto total superaría los US$7,000 millones.
Sin embargo, el proyecto no ha estado exento de críticas. Grupos comunitarios y ambientalistas han manifestado su oposición, señalando el impacto sobre áreas verdes y cuestionando si el gasto está justificado frente a otras necesidades prioritarias como vivienda, salud y transporte público.
También existen preocupaciones sobre la posible escalada de costos, un problema recurrente en sedes olímpicas anteriores, así como sobre la transparencia en la toma de decisiones y el manejo de los fondos públicos.
Mientras Brisbane avanza en los preparativos para recibir los Juegos de 2032, el estadio se ha convertido en símbolo de un debate más amplio: hasta dónde debe llegar la inversión pública en megaeventos deportivos y cuál debe ser el verdadero legado para la ciudadanía una vez se apaguen las luces olímpicas.