El casero debe devolver la fianza del alquiler dentro del plazo legal si quiere evitar pagar intereses
Vivir de alquiler es una realidad cada vez más extendida en nuestro país. Uno de cada cuatro españoles son inquilinos —alrededor del 25% de la población, es decir, unos 9 millones de personas—, cifra que no ha parado de aumentar con el paso de los años. Todo apunta a que esta tendencia continuará, impulsada por el encarecimiento de la vivienda en propiedad y la falta de oferta disponible, haciendo que más personas se sumen al mercado del alquiler.
La relación entre propietario e inquilino arranca en el momento en que ambas partes firman el contrato de alquiler. Desde ese instante, la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) establece la obligación de entregar una fianza en metálico, equivalente a una mensualidad de renta en los contratos de vivienda y a dos mensualidades cuando el arrendamiento tiene otro uso. Este depósito actúa como garantía para el casero, asegurando que el arrendatario cumplirá con las condiciones acordadas en el contrato.
¿Cuándo se devuelve la fianza del alquiler?
Una vez finaliza el contrato del alquiler y el inquilino entrega las llaves del piso, ambas partes deben firmar el documento de fin de arrendamiento. En este se indica por escrito la finalización del contrato, y cómo y cuándo se hará la devolución de la fianza, y si será en efectivo o mediante transferencia bancaria.
La fianza deberá devolverse al inquilino "transcurrido un mes desde la entrega de las llaves por el mismo sin que se hubiere hecho efectiva dicha restitución", señala la vigente normativa. Por tanto, si el inquilino ha cumplido con todo lo establecido en el contrato, el casero deberá devolver el importe íntegro de la fianza y el arrendatario deberá recibirla en un plazo de 30 días naturales desde la entrega de las llaves.
Por tanto, si transcurre un mes desde que el inquilino dejó la vivienda y aún no ha recuperado su fianza, tiene derecho a reclamar intereses de demora. En ese caso, el propietario deberá devolver una cantidad superior a la recibida inicialmente.
Si el propietario del inmueble se niega a devolver la fianza, el inquilino podrá tomar acciones legales. Para evitar disputas en el momento de recuperar la fianza, los expertos aconsejan al arrendatario documentar con fotos y vídeos tanto la entrada como la salida de la vivienda, de modo que quede constancia del estado del inmueble y se pueda demostrar si ha sufrido algún deterioro durante el alquiler.